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Oaxaca OAXACA, Oax. 4 de noviembre de 2025.- El escritor mexicano Gonzalo Celorio, recién distinguido con el Premio Miguel de Cervantes 2025, llamó a restituir la concordia entre México y España, al advertir que la historia común no puede reducirse a los agravios de la conquista. En conferencia virtual desde el Instituto Cultural Helénico, organizada por la editorial Planeta, Celorio lamentó la actitud política de los últimos años, marcada por la exigencia de disculpas a España.
Parafraseó al poeta Manuel José Quintana y su poema de 1805 para subrayar su postura: “Crimen fueron del tiempo, no de España”. El autor sostuvo que negar el vínculo histórico con el mundo hispánico sería una forma de mutilar la identidad nacional. “No podemos negar una parte integral de nuestra propia integridad. Negar la hispanidad es algo tan grave como si nos suicidáramos a medias, como si acabáramos una parte esencial de nuestro ser”, afirmó.
Destacó que la lengua española, aunque fue instrumento de conquista, se convirtió en una fuerza de comunión. “El español fue la lengua de conquista, pero la conquista espiritual, que es la más importante, configuró una ideología y una forma de entender el mundo.
Tenemos una cultura mestiza y eso debe predominar”, señaló. Celorio recordó que España ha reconocido ampliamente la historia y la cultura mexicana a través del arte y las letras. Citó la más reciente exposición sobre la Virgen de Guadalupe en el Museo del Prado, la muestra sobre mujeres indígenas en el Museo Thyssen de Madrid y la entrega del Premio Princesa de Asturias de la Concordia al Museo Nacional de Antropología, que fue el premio Concordia.
Celorio recordó que la presencia de la cultura mexicana en España es constante y profunda. Mencionó que premios literarios como el Cervantes y los Premios Princesa de Asturias reflejan ese vínculo. “Fui jurado durante muchos años —dijo— y me parece importante que se le haya otorgado el Premio Princesa de Asturias de la Concordia al Museo Nacional de Antropología, porque justamente la concordia es lo que se debe buscar”.
destacó el reconocimiento a la fotógrafa Graciela Iturbide, retratista de los pueblos indígenas, quien fue distinguida con el mismo galardón en años anteriores. “Antes se montó en el Museo del Prado una exposición sobre la Virgen de Guadalupe —recordó—. La Virgen es extremeña, pero es prácticamente la manifestación más emblemática de la cultura mexicana.” Para el escritor, esos gestos artísticos y culturales muestran la vigencia del diálogo entre ambos países.
“Ha habido manifestaciones que tienden al enfrentamiento —dijo—, pero hay que dejar de tenerlas en pausa, quitar la pausa y volver a una relación afectiva como siempre, una relación normal, viva.” Agregó que México también tiene presencia en España a través de sus museos y exposiciones, como la muestra actual en el Museo Thyssen-Bornemisza sobre mujeres indígenas y los tiempos prehispánicos. “México está en España.
No se trata solo de una actitud de favorecer, sino de una respuesta recíproca”, expresó. “México está en España, no solo por la actitud de favorecer, sino por una respuesta cultural. Tengo la esperanza de que eso redunde en una recomposición entre las relaciones México y España”, dijo. El narrador, académico y ensayista añadió que esas relaciones culturales son tan antiguas como la lengua misma. “En las academias de la lengua hay 19 americanas.
La mexicana se fundó en 1875, poco después de las de Colombia y Ecuador. Ese entramado muestra que compartimos una historia viva”, subrayó. Tras abordar la relación entre ambos países, Celorio se refirió a su propia obra, donde el mestizaje y la memoria colectiva se funden con su biografía.
“Yo parto de mi biografía, del testigo presencial de los conflictos de mi tiempo, pero me voy también a la historia; eso ya no me pertenece solo a mí, sino que puede ser considerado como colectivo”, dijo. En El metal y la escoria, narró los ecos del exilio español en México; en Tres lindas cubanas, exploró las contradicciones de la Revolución y la diáspora familiar; y en Los apóstatas, abordó la desilusión política de América Latina. “Hablo de varios países en mis novelas: de España en El metal y la escoria, de Cuba en Tres lindas cubanas, de Nicaragua en Los apóstatas”, explicó.
El escritor amplió su reflexión sobre el papel de la literatura frente a la realidad. “La literatura refleja la realidad, pero también la exorciza. Es un remanso, un espacio de paz, reflexión e imaginación. Toda obra narrativa es una respuesta a un conflicto; no lo resuelve, pero lo exorciza”, afirmó. Celorio sostuvo que la literatura permite mirar más allá de la violencia y el desencanto. “En México se puede entender el país leyendo a Rulfo, porque no solo habla de lo que los seres humanos dicen o piensan, sino de lo que sueñan, recuerdan o en lo que creen.
La novela puede dar cuenta de lo que anhelamos, de aquello que quisiéramos que ocurriera”, dijo. El nuevo Cervantes reiteró “creo que la concordia es lo que se debe buscar.
Hay que quitar la pausa y volver a una relación afectiva, como siempre ha sido. La cultura mexicana pertenece a la universalidad, y ahí, la palabra —la lengua que compartimos— es la que puede reconciliarnos”, expresó como parte de una amplia conversación en la que abordó sus inicios como escritor, su cátedra en la UNAM y su formación, que por cierto, dijo, encontró en los exiliados de España.




