La Comida Rápida Amenaza Nuestra Identidad Zoque: "Sin Nuestra Gastronomía, No Somos Nada"
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 17 de octubre de 2025.- Con una ceremonia simbólica realizada en la Huasteca Potosina, representantes de comunidades originarias inician el ciclo ritual del Xantolo, una de las festividades más representativas de la región y herencia viva de la cosmovisión prehispánica.
De acuerdo con José Santos Martínez Hernández, participante y conocedor de las tradiciones huastecas, este ritual marca el inicio de las celebraciones dedicadas a los fieles difuntos, conocidas por los pueblos nahuas como “Fiesta de los Muertos”.

“Esta es una herencia cultural que nuestros abuelos nos dejaron. Representa la espera de nuestros fieles difuntos, quienes regresan desde el inframundo, el Talolán, para acompañarnos nuevamente en estas fechas”, explicó.
Durante la ceremonia, se encienden velas que simbolizan la luz que guía el camino de las almas en su regreso a la tierra, mientras que las flores de cempasúchil representan el aroma que las orienta hacia los altares preparados por las familias.

El ritual también incluye la ofrenda de frutas, tamales, café, atole y aguardiente, elementos que, según la tradición, expresan gratitud hacia quienes ya partieron y fortalecen el vínculo espiritual entre los vivos y los muertos.
Martínez Hernández explicó que el aguardiente, el copal y el incienso son símbolos de purificación y agradecimiento, esparcidos hacia los cuatro puntos cardinales en honor a las deidades del viento, la lluvia, la tierra y el trueno.
Asimismo, se utiliza una planta ancestral llamada orcatuda, que se emplea para limpiar las malas energías y proteger los caminos espirituales.

“Agradecemos el bien de ver la aurora y el ocaso, de sentir la brisa de la mañana. Este ritual es para dar gracias a la madre tierra y para recordar que somos sólo un instante dentro de lo divino”, expresó.
El Xantolo, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de San Luis Potosí, es una festividad que une la fe, la música, el color y la memoria, reafirmando la identidad de los pueblos tének, náhuatl, xi’ui y huichol, quienes año con año reviven el encuentro entre la vida y la muerte.