Una mirada general

Buenos días hermanas y hermanos, les saludamos a todos ustedes que hoy se han hecho presentes en esta peregrinación parroquial por la Paz y la Justicia. Agradecemos a todos su presencia, así también a los hermanos y hermanas de las parroquias de El Bosque, de Simojovel y de Amatán. También agrademos a los hermanos sacerdotes que hoy nos acompañan.  De manera especial queremos agradecer a los hermanos y hermanas de Suecia, que hoy están con nosotros. Ellos pertenecen al movimiento sueco por la reconciliación. Muchas gracias.

Muchos se han preguntado del porqué de esta peregrinación y acto religioso, se preguntan si es necesario o no. Y hoy podemos decir con total seguridad que si es necesario. Hoy hemos peregrinado como pueblo de Dios, como pueblo que a lo largo del camino experimentamos, a través de nuestra fe, la presencia del Dios vivo que nos ha llamado a la vida, Dios que nos ha llamado a la existencia y que quiere para nosotros la felicidad en este mundo y la vida plena en su gloria. Hoy damos una mirada general a la vida de nuestras comunidades y nos damos cuenta de que la fe está presente de distintas maneras, pero no la vida. Constatamos en nuestras comunidades un sistema de muerte establecido, sistema de muerte enraizado en las comunidades y que se manifiesta de distintas maneras. Ya San Juan, en el libro del Apocalipsis describe a un gran dragón de muchas cabezas, signo de la maldad. Y esa misma maldad en la que hoy vivimos y se manifiesta de múltiples maneras.

Violación y muerte de Rosa.

Lo primero que queremos denunciar públicamente es la violación y muerte de la niña Rosa. Rosa una pequeña niña con deseos ayudar a su familia busca trabajo en una de esas cantinas clandestinas establecidas en las orillas de los ríos durante Semana Santa. En uno de sus traslados hacia el centro de este pueblo es interceptada para posteriormente ser violada por 4 personas que hasta el día hoy sigue libres en este pueblo de Huitiupán y que siguen representando un peligro para la población en general, debido a que no se ha hecho justicia y todavía no hay ningún detenido por ese agravio a la niña. Producto de las agresiones y laceraciones Rosa muere días después. Esta acción realizada contra una niña debe cuestionarnos como sociedad. Debemos preguntarnos qué es lo que estamos haciendo para crear un futuro próspero y feliz para nuestros hijos. La muerte de Rosa debe despertar la conciencia de la comunidad y de las autoridades correspondientes para tomar las medidas necesarias y evitar más muertes como la de Rosa. Mataron a Rosa y la mataron la corrupción y complicidad de las autoridades porque guardan silencio ante el aumento de cantinas clandestinas que se dedican a la venta de drogas. Nosotros, como iglesia, no podemos guardar silencio ante la muerte de una niña ya que, los niños y niñas, son el bien supremo de la sociedad y es por ello que hoy levantamos nuestra voz y exigimos justicia para Rosa.

Juventud.

Hoy miramos también con tristeza como nuestra juventud, cada vez a más temprana edad, caen en los vicios del alcoholismo y drogadicción. La primera responsabilidad está en nosotros, padres de familia, de saber criar y educar a nuestros hijos; pero también la falta de oportunidades de estudio, la falta de una universidad más al alcance de nuestras comunidades, la falta de trabajo y la falta de programas sociales de prevención de adicciones, están orillando a nuestros jóvenes a caer en estos vicios a muy temprana edad. No solo la venta desmedida de alcohol sino también de droga, están provocando estragos familiares y sociales en nuestros jóvenes. Hoy pedimos, en primer lugar, a todos los padres de familia que tomen las medidas preventivas para evitar que nuestros jóvenes sigan cayendo en las redes de los vicios y la muerte; y también exigimos a las autoridades crear programas de prevención juveniles.

Falta de doctores y medicamentos.

También queremos hacer del conocimiento de toda la comunidad la falta de doctores y medicamentos en las clínicas de nuestras comunidades. En el tema de la salud, se nos tiene en un gran abandono. Desde hace meses nos encontramos sin medicamentos y mucho menos doctores que puedan brindar la atención requerida. Nosotros somos de comunidades pobres, nos cuesta mucho salir a las caberas municipales para buscar los servicios médicos públicos y todavía nos cuesta más poder pagar a un médico particular y comprar los medicamentos que necesitamos. Las clínicas de nuestras comunidades se encuentran en completo abandono. Exigimos a las autoridades correspondientes voltear la mirada hacia las comunidades, les pedimos que olviden por un momento sus ambiciones de poder y de dinero y recuerden que no soy reyes, sino servidores de la comunidad. Realmente estamos cansados de tantas mentiras, estamos cansados de escuchar propuestas vacías mientras nuestros familiares fallecen por falta de atención médica. Muchos son los casos de muerte en nuestras comunidades a causa de falta de atención. La salud es un derecho al que todo ciudadano debe acceder, pero en nuestras comunidades este tema está muy lejos de significar un derecho, por el contrario, enfermarse en la comunidad, en muchos casos, es signo de muerte.

Migrantes.

Hoy nace de nuestro corazón una palabra hacia nuestros hermanos y hermanas migrantes. Huitiupán y sus comunidades se han convertido en paso de centroamericanos que van en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias. Ellos son hermanos nuestros que migran, no por gusto sino por necesidad. Muchos huyen de la violencia existente en sus países. Han dejado casa, tierras, familia, por buscar recursos económicos que les generen mejores condiciones de vida. Pero también sabemos que detrás de los hermanos migrantes van los pandilleros que se dedican a asaltarlos e incluso a matarlos. Van también detrás de los migrantes diversos grupos policiacos de los tres niveles de gobierno quienes también se dedican a extorsionar y robar a los migrantes. Hoy queremos pedirle a toda la población en general que seamos conscientes de las necesidades de nuestros hermanos migrantes. Somos iguales en dignidad, todos somos hijos de Dios. Somos hijos del Padre que jamás puso fronteras a la tierra. Las fronteras son producto del egoísmo y el racismo humano. Miremos con caridad a nuestros hermanos migrantes y defendamos sus derechos.

Conclusión.

Hermanas y hermanos, hoy solo hemos mencionado algunos de los males que nos aquejan. En realidad, son muchas las situaciones que están deteriorando la vida de nuestras comunidades, pero presentarlas aquí nos llevaría muchos tiempo. Solo enunciamos las más graves y exigimos la pronta atención. No debemos olvidar que muchos de estos males e injusticias tienen su origen en la falta de una autoridad moralmente constituida. Muchos de los recursos destinados para el desarrollo y mejoramientos de nuestros pueblos no nos están  llegando. Hay comunidades que han tenido que presionar para que los proyectos sean ejecutados. Hoy exigimos justicia social para nuestros pueblos. Huitiupán es uno de los municipios con altos índices de pobreza y de falta desarrollo humano y si a esto le agregamos la corrupción, el autoritarismo, el nepotismo y la falta de voluntad para servir, eso nos condena a vivir en la eterna pobreza. Esto es inaceptable. Hoy las palabras de Monseñor Oscar Romero también las pronunciamos nosotros: NO PODEMOS QUEDARNOS CALLADOS ANTE TANTA ABOMINACIÓN. 

Concluimos nuestra palabra pidiendo al Dios de la vida, al Dios que es Padre providente y amoroso que siga guiando los pasos de nuestra parroquia. Solo deseamos y buscamos el bien para nuestras comunidades. Rogamos al Espíritu Santo de Dios nos guie para no cometer errores. Iniciemos con santa alegría nuestra celebración Eucarística.