Ayer me enteré por boca del Mayor Mario, que el 5 de enero de 1994 estuve en la mira de un francotirador del EZLN.
Recién se habían replegado de Ocosingo cuando ingresé a la selva acompañado de Moisés Castillo, hoy fotógrafo de la AP en Guatemala. Era de noche y en medio de la nada, bajo la luz de la luna llena, sobrepasamos a pie la comunidad indígena de La Garrucha.
Caminábamos a ciegas, en busca de los milicianos que recién se habían replegado de Ocosingo a sangre y fuego. Muchos de ellos quedaron esparcidos, masacrados a balazos, en las calles del mercado público.
Días antes habíamos intentado contactar con el EZLN del lado de La Trinitaria, hasta sobrepasar el retén militar de Nuevo Momón, y alcanzar el rancho de Irma Serrano.
-“¡Van por su cuenta y riesgo!”, nos advirtió un alto mando castrense que dirigía la ofensiva contra el EZLN, que el 1 de enero de 1994 tomó por asalto cinco cabeceras municipales en Chiapas.
Avanzamos con otros periodistas, quienes ayudaron a empujar mi auto Renault Fuego con placas de Guatemala que se había atascado en un vado lodoso.
Dos periodistas continuamos a pie, ya de noche, internándonos en la selva.
Solo el ladrido de los perros en la oscuridad de la noche nos indicaban la probable presencia de humanos y de aldeas vecinas, pero nunca hicimos contacto con la guerrilla.

Esa noche del 3 de enero dormimos en una choza de tablas y piso de tierra que había sido abandonada, y al día siguiente rotulamos PRENSA en el toldo y el cofre de mi Renault Fuego y retornamos a Comitán y luego a San Cristóbal de Las Casas.
Al día siguiente tomamos la carretera rumbos a Ocosingo, para ingresar a la selva hasta soprepasrar San Miguel y luego La Garrucha. La aldea lucía vacía. Los tseltales habían huido a la montaña y se refugiaban en cuevas. Caminábamos sobre la carretera cuando un grupo de milicianos encabezados por el Mayor Mario nos salió al paso.
Brotaron de entre la maleza para encararnos. Nos rodearon con sus fusiles en ristre para interrogarnos. Vestían uniforme café y los milicianos tenían el rostro cubierto con paliacates. Solo los mandos usaban pasamontañas y algunas estrellas en la gorra, según el grado militar. Yo acababa de abrir una lata de atún que embadurnaba en un pan para saciar el hambre. Ofrecí un sanwitch al encapuchado que llevaba la voz de mando. Lo tomó de mi mano extendida y se levantó el pasamontañas solo lo suficiente para ingerirlo.
-“Te juro compa Fredy que pensé que me ofreciste el atún para que levantara mi pasamontañas y vieras mi cara. Pero solo lo levante un poquito para poder meter el pan a mi boca…”
El ruido de aviones que sobrevolaban la selva provocó la estampida de los milicianos. Nos dejaron abandonados en medio de la carretera y se escabulleron entre la espesa maleza.
-“¡Que poca madre!”, le dije a Moisés Castillo el fotógrafo que me acompañó desde Antigua Guatemala para cubrir la guerra en Chiapas al día siguiente de que el EZLN apareció públicamente. “Esto jamás nos lo hubieran echo el FMLN en El Salvador. Estábamos bajo su seguridad y tenían que protegernos…”, le dije nervios, mientras salíamos de la carretera donde éramos visibles.
Pero ya había logrado la entrevista con el Mayor Mario, y entonces caminamos de regreso a La Garrucha, donde habíamos dejado mi Renault Fuego.
La entrevista con el Mayor Mario era la primera voz de un combatiente zapatista cinco días después de declarada la guerra al Gobierno y al Ejército mexicano. Solo se conocía la voz del subcomandante Marcos, la figura mestiza que hablaba en nombre de un ejército de indigenas.
Entonces el Mayor Mario esperaba que otros brotes guerrilleros salieran simultáneamente en diversos puntos del territorio nacional.
Así lo externó durante la entrevista esa noche del 5 de enero de 1994 en La Garrucha, y así quedó consignado en El Universal, el Gran Diario de México. Pero no fue así. Solo algunos reportes de prensa hablaban de sabotajes a torres de condición eléctrica de la CFE.
Ahora que me volví a encontrar con él, ayer, en San Cristóbal de Las Casas recapitula: “No esperábamos la respuesta de sociedad civil, que salió de manera masiva a las calles a pedir el cese al fuego”.
La entrevista del 5 de enero con el Mayor Mario y ésta foto se publicó a ocho columnas en diario El Universal, solo que la foto salió firmada por un fotógrafo de apellido Murillo, quien pagó 100 dólares a Moisés Castillo a cambio del crédito. En esa edición de El Universal se registran las palabras del Mayor Mario y su visión de la guerra que recién habían declarado al Gobierno y al Ejército Mexicano.

-“¡De milagro estás vivo Fredy!”, me dijo el Mayor Mario en el rencuentro que tuvimos ayer en San Cristóbal de Las Casas.
Él ya sin pasamontañas y ambos 25 años más viejos.
Y me narró lo acontecido esa noche, antes de salir de entre la selva para encararnos:
-“¡Son caxlanes! Lo tengo en la mira, disparo…?”, le preguntó al Mayor Mario el francotirador que me tenía en la mira.
Eso fue lo que ayer me narró con lujo de detalle.
-“En serio compa Fredy, de milagro estás vivo…!”.

Ya antes, al ingresar por Ocosingo nos topamos con un camión de Seguridad Pública varado, con las llantas ponchadas. La cabina semejaba una coladera de tantos balazos. El conductor tenía una disparo en la frente y otros uniformados yacían muertos sobre la redilas. La bala había traspasado el parabrisas. Sin duda un disparo certero.
Nosotros seguimos avanzando, caminando sobre la carretera que con la luna llena se veía serpentear por entre la selva.
-“¡Espérate! ¡Espérate!, ¡Son periodistas!”, exclamó el entonces mayor Mario, quien recién había cubierto la retirada de los milicianos que combatieron a fuego abierto con el ejército en el mercado de Ocosingo.
-“¡En serio compa Fredy, de milagro estás vivo!”, me insistió varias ocasiones durante la charla.
De eso hace ya 25 años, cuando una revuelta de indígenas armados salió de la selva y sacudió México.

-“Marcos ya está viejo y el mundo ha cambiado”, me refirió el Mayor Mario, del EZLN.
El Mayor Mario habla cinco idiomas: español, chol, tseltal, tsotsil y algo de Tarahumara.
-“Tambien anduve por la sierra de Chihuahua, organizando a la gente de allá, hace ya algún tiempo. Me metieron muchachito a la guerrilla, a las FLN, y me formé con puro intelectual de primera. Eso sí compa, a base de mucha lectura…”.
El Mayor Mario se incorporó a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) cuando tenía 10 años, en 1976.
Lo enrolaron en una aldea cercana a Huitiupán, por donde se planeaba construir la presa Itzantún. Su madre es de Tabasco y su padre indígena chil, según lo que ayer me refirió. En ese entonces, decenas de pueblos y aldeas indígenas serían desplazadas a Sabanilla y Moyos por el embalse de la hidroeléctrica.

El Mayor Mario pasó toda su vida en la guerrilla. En Casas de seguridad en Puebla y la Ciudad de México y en campos de adiestramiento en la sierra Tarahumara.
Está fuera del EZLN desde el 2013, cuando las FLN rompieron con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Las FLN es la guerrilla fundada en 1969 por el “Comandante Insurgente Germán”, identificado por el gobierno de Ernesto Zedillo, en 1996, como Fernando Yáñez Muñoz, y capturado en 1995, después de que el presidente Ernesto Zedillo reveló la identidad de Marcos y otros líderes zapatistas.
Yo entrevisté al comandante insurgente Germán en el 2003, en Guadalupe Tepeyac. Entonces yo era delegado de Notimex en Chiapas. La entrevista se publicó en la primera plana del diario La Jornada y también en El País, de España. El comandante German es aún hoy el jefe de las FLN y uno de los seis fundadores del EZLN. No hace mucho hizo pública la ruptura de su organización y la que encabeza el subcomandante Marcos, su alumno en las artes guerrilleras.
Pero fue el comandante German quien en 1983 le dio el mando militar del EZLN al subcomandante insurgente Marcos, hoy rebautizado como subcomandante ‘Galeano’.
Las FLN surgieron el 6 de agosto de 1969, hace 50 años en Monterrey, Nuevo León. En el grupo además de Fernando Yáñez Muñoz, estaba su hermano, César Germán, un abogado conocido como el hermano Pedro, entonces líder del grupo guerrillero.
En 1983, ya con Fernando Yáñez a la cabeza de las FLN y con el nombre de guerra de Germán, en honor a su hermano, fundó junto con otras cinco personas el EZLN.
El rencuentro con el Mayor Mario se concretó una semana después de un intercambio de mensajes:
-“Mi gran amigo Freddy, él jueves voy a estar en Sancris, voy a tener una reunión con mis CROS de las Fuerzas y viernes te parece a las 10 AM”.
Y así fue…/Fredy López Arévalo, revista Jovel News.