Chiapas busca erradicar el analfabetismo en 2 frentes
TUXTLA GUTIÈRREZ, Chis a 18 de diciembre de 2025.— En el Parque Bicentenario de la capital chiapaneca, las esculturas de nacimiento que hoy llaman la atención de visitantes y transeúntes son obra de Daniel Salomón, artista plástico originario de Tuxtla Gutiérrez, quien desde hace 15 años se dedica de manera profesional a la creación artística.
Salomón es un creador multidisciplinario: además de artista plástico, ha sido músico y ha incursionado en el teatro, experiencias que han nutrido su visión y sensibilidad artística. Las piezas expuestas en el parque están elaboradas con una combinación de patinas, metal y fibra de vidrio, y han sido intervenidas con pintura al óleo y acrílico, lo que les otorga un alto nivel de detalle y expresividad.
De acuerdo con el propio artista, uno de los mayores retos en su trabajo es la creación del rostro y el cuerpo humano, considerados los elementos más complejos dentro de la escultura. Cuando se trata de obras por encargo, el desafío aumenta, ya que es fundamental lograr que las figuras se asemejen fielmente a los personajes solicitados. A pesar de ello, las piezas del Parque Bicentenario fueron realizadas en un tiempo récord: dos semanas y media, lapso en el que se concluyeron tres personajes y dos osos de gran formato.
La pasión de Daniel Salomón por el arte, explica, es algo natural, inherente a los artistas. Desde la infancia mostró inclinación por la creación, jugando con plastilina y modelando figuras como dinosaurios y personajes animados. Su primera obra realizada por encargo y remunerada fue una imagen religiosa, un santo de Cristo, lo que marcó el inicio formal de su trayectoria profesional.
A lo largo de su carrera, Salomón ha trabajado con una amplia diversidad de temáticas y estilos. Asegura que puede crear prácticamente cualquier figura imaginable, desde iconografía religiosa hasta personajes del cine, fantasmas o monstruos. Para él, cada obra representa un reto distinto, ya que en el arte cambian constantemente los espacios, las formas, los colores y los gustos del público.
El trabajo del artista ha trascendido las fronteras de Chiapas. Cuenta con piezas distribuidas en distintas partes de la República Mexicana, ha colaborado con otros artistas cuyas obras se exhiben en el extranjero y posee esculturas firmadas por él en Estados Unidos.
La satisfacción más grande, afirma, es observar la reacción del público al encontrarse con sus obras. Ver el asombro y la emoción en los rostros de las personas confirma el propósito de su trabajo: aportar algo a la sociedad a través del don de crear. En cuanto a la conservación de las piezas, señala que, como todo objeto artístico, tienen un desgaste natural por el sol o el uso, aunque pueden ser restauradas sin mayor problema.
Para la elaboración de esculturas de gran formato, Daniel Salomón requiere materiales que en ocasiones deben ser solicitados en Ciudad de México o Guadalajara, lo que implica tiempos de espera. En proyectos de gran magnitud ha contado con el apoyo de un amplio equipo de trabajo, integrado por especialistas en pintura, fibra de vidrio, metal, así como personal de apoyo, llegando a reunir entre 16 y 20 personas, en jornadas que en ocasiones se extienden durante las 24 horas del día.
Actualmente, el artista se encuentra produciendo piezas propias con miras a futuras exposiciones o para clientes interesados en adquirir obra original. Los precios de sus creaciones varían según el tipo y la producción: van desde piezas de 50 mil y 80 mil pesos, hasta obras únicas o de colección que pueden alcanzar los 300 mil o 400 mil pesos, además de piezas producidas en serie a costos más accesibles.
Finalmente, Daniel Salomón envía un mensaje a quienes se han alejado del arte por motivos económicos: el camino artístico es hermoso, pero exige enfoque y compromiso total. Su experiencia como músico, teatrero y escultor le ha enseñado que no es posible abarcarlo todo al mismo tiempo, y que para crecer en el arte es necesario dedicarse plenamente a una sola disciplina.




