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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 03 de julio 2026.-Mientras en muchos municipios de Chiapas la violencia contra las mujeres se atiende con parches y sin coordinación, en Berriozábal echó andar desde 2025 una estrategia que ya arroja cifras concretas. Se trata del Consejo Municipal para Garantizar el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, creado por instrucción del presidente Jorge Arturo Acero Gómez, y que opera con una lógica poco común: articula dependencias municipales, estatales y federales para dar acompañamiento real a las víctimas, no solo canalizarlas.

"La instrucción ha sido clara: atender todo tipo de violencia y proteger la integridad de las mujeres. La meta es que Berriozábal sea un municipio más seguro para ellas", afirmó en entrevista Susana Sarmiento Ruiz, secretaria de la Mujer Municipal, quien detalló avances y pendientes de este órgano que, con apenas un año de vida, ya logró sistematizar información que antes se perdía en escritorios.

El consejo no es un simple comité de buenas intenciones. Lo integran áreas del Ayuntamiento, las dos unidades médicas del municipio, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de la Mujer Estatal. "Si una mujer llega con un problema de violencia, no la mandamos de un lado a otro. La orientamos, la acompañamos y, si decide denunciar, vamos con ella a la Fiscalía", explicó Sarmiento.

Esa filosofía ya se refleja en números. Hasta la tercera sesión del consejo, llevan identificadas 105 usuarias atendidas. De ese total, 70 han aceptado asesoría psicológica y 17 formalizaron su denuncia ante el Ministerio Público. Las demás, por miedo, dependencia económica o presión familiar, han optado por no dar ese paso, pero siguen en el radar de la dependencia. "Nosotros realizamos actas y llevamos registro de cada una. Si no denunció, la seguimos visitando y ofreciendo apoyo. No las abandonamos", enfatizó.

Uno de los hallazgos más reveladores es el perfil de la violencia: la mayoría de atenciones se concentra en la cabecera municipal, aunque ya empezó el trabajo en comunidades rurales. Pero el dato que más preocupa es el factor detonante: el consumo de alcohol. Según la secretaria, en el 90 por ciento de los casos, el agresor había consumido alcohol u otras sustancias. "Por eso trabajamos en la campaña 'Tarjeta Roja a la Violencia', porque sabíamos que con el mundial los casos podrían dispararse", explicó.

La estrategia no se limita a víctimas adultas. Han puesto foco en la prevención desde edades tempranas, porque la violencia no empieza en el matrimonio, sino mucho antes. "Ya ni siquiera es tema de adultos. Desde la adolescencia comienza el consumo de alcohol y la violencia en el noviazgo", señaló. Han impartido talleres en secundarias, preparatorias y universidades sobre violencia digital, violencia en el noviazgo y sexualidad consciente, y han capacitado a docentes. Incluso en dos primarias trabajaron con quinto y sexto grado el tema de pubertad, porque la prevención del embarazo adolescente empieza desde los diez años.

En cuanto a rangos de edad, el grupo más numeroso es el de 25 a 50 años, pero han atendido casos de menores de 20 años con uniones tempranas. Un factor que complica el seguimiento es la movilidad: muchas no son originarias de Berriozábal y ante la crisis regresan a sus lugares de origen. Hay un punto rojo identificado en Ciudad Maya, pero la mayoría son foráneas.

A pesar de las dificultades, el consejo ha consolidado un acompañamiento que va más allá de lo psicológico: han realizado visitas domiciliarias, reagendado terapias y, en algunos casos, el Ayuntamiento ha otorgado apoyos económicos para que las víctimas emprendan un negocio y logren independencia.

La pregunta obligada es: ¿por qué las mujeres deberían acercarse? La respuesta es contundente: "Porque aquí no las van a revictimizar. No las van a mandar de un lado a otro. Les van a dar orientación, acompañamiento y, si quieren, apoyo psicológico. Y si deciden denunciar, vamos con ellas. No están solas".
El consejo municipal apenas inicia, pero ya logró generar confianza, sistematizar información y articular esfuerzos. El reto ahora es mantener el ritmo, ampliar cobertura a comunidades rurales y lograr que las 105 usuarias atendidas no sean un número, sino mujeres que realmente recuperaron su vida.

Por lo pronto, la agenda sigue: trabajar en prevención del consumo de alcohol, reforzar capacitación a agentes rurales y ampliar talleres en escuelas. También dar seguimiento a las 17 denuncias en Fiscalía y convencer a más víctimas para que den el paso. "Hay muchas que no denuncian por miedo, dependencia económica o amenazas. Pero no las presionamos. Les ofrecemos herramientas para que, cuando estén listas, puedan decidir", concluyó Sarmiento Ruiz.
Berriozábal ya empezó a caminar. La pregunta es si el resto de los municipios de Chiapas estarán dispuestos a seguir el ejemplo o si seguirán mirando hacia otro lado mientras las mujeres siguen siendo víctimas de una violencia que, en el 90 por ciento de los casos, tiene un detonante claro: el alcohol y la impunidad. En Berriozábal, la apuesta es por la coordinación, la prevención y el acompañamiento. Y las mujeres ya tienen un lugar al que acudir. El reto es que ninguna se quede sin esa oportunidad.





