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Foto: Quadratín Chiapas

Sin gafete/Isabel Arvide

Isabel Arvide/Quadratín Chiapas
 
| 17 de Noviembre de 2017 | 22:28
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EL COMPADRE DE ARLET

O CÓMO CAER PARADA CON LA LENGUA DE FUERA

 

SIN GAFETE

POR ISABEL ARVIDE

No fue sólo ella. Pero sus compañeras entienden, mucho mejor, que calladitas se ven más bonitas y han dejado de rebuznar en medios de comunicación. La señora diputada por Quintana Roo, priista, favorita de Félix González, doña Arlet Mólgora pasará a la historia no por el grito de “ehhh puto” que todos podemos escuchar en los vídeos, sino por la estupidez con la que ha pretendido “justificarse”.

Y, de pasadita, la arrastrada que le dio a César Camacho que no tuvo empacho en salir a dar la cara por las “señoritas” descocadas a quienes les pagamos miles de pesos por ir a dar espectáculos al Congreso, en su calidad de “diputadas”.

Otra vez la buena suerte la acompaña. Otra vez la señorita Mólgora cae parada… aunque con la lengua de fuera.

No solamente resulta imperdonable la actitud, que algunos dicen que estuvo basada en el consumo de alcohol, de las diputadas frente al discurso de otro legislador, sino que sintetiza la incapacidad de muchas mujeres “políticas” que llegan a puestos de elección popular por cuotas o amiguismo con los gobernadores, por la inercia del voto duro de su partido, porque no había otro por quién votar, por razones que deberían provocar estudios sociológicos.

En el caso de Arlet Mólgora es de una tristeza enferma. Porque viene de la élite más corrupta del poder, que la utilizó para pequeñas fechorías en las distintas oficinas públicas por las que pululó en el gobierno de Félix González Canto y de Roberto Borge en Quintana Roo. No podría imaginarse funcionaria más anodina, y por tanto también más útil para esos gobiernos.

Contadora, porque todos los otros estudios que dice tener son mentira, la señora fue acusada de faltantes “pequeños” para lo que se robó en esa entidad, apenas unos cuantos cientos de miles de pesos… fue intercambiada en casi todas las secretarías locales, siempre en el área de administración. Y cuando se necesitaba una mujer para ser candidata del PRI a diputada local, por la cuota de género, la pusieron en la boleta precisamente por sus incapacidades.

Sin tomar en cuenta las acusaciones contra su marido, rector de la universidad de Bacalar, precisamente por el mal manejo de fondos públicos. Total, que tanto es tantito…

En el Congreso local, en Chetumal, pasó de noche. Sin hacer otra cosa que levantar la mano cada vez que se lo ordenaba el gobernador.

Lo demás es historia. De leyes no conoce un ápice, y de ética todavía menos. Es, con todas sus letras, lo que se conoce como una “vividora” de la política. No ha presentado una iniciativa, no hace sino llenar un espacio en el Congreso y votar a favor de lo que decidan otros.

De ahí que haya gritado, como sus “cuatas”, entre ellas la prima de Roberto Borge, otra historia igual de fallida, Sara Latife Ruiz, “ehhhh puto” divertida. Ese es su nivel.

El problema es que el líder de los diputados priistas tuvo que salir a defenderlas. A inventar una historia tan ridícula que da pena ajena, insostenible además porque los vídeos recogen la palabra exacta. Y ahora resulta que dijeron “ehhh bruto”… ¿alguien puede imaginarse este grito?

No nos hemos preguntado de quién fue la iniciativa del grito. Si se pusieron de acuerdo antes, si fue la inercia del momento. Lo único cierto es que tenemos a estos ejemplares del sexo femenino que avergüenzan el ejercicio político nacional.

No hay justificación. No hay otra explicación que la falta de preparación, incluso de cultura, de educación de estas mujeres. Y uno tiene que preguntarse por qué fueron electas, bajo qué métodos, por quiénes.

¿Es que nos merecemos estas diputadas que confunden el Congreso con un congal? De verdad nos la merecemos…

Habrá que exigir que se revisen, de verdad, las historias profesionales y personales de todas las candidatas que se nos presentarán el año que entra. Habrá que exigir que no utilicen, como la señorita Arlet Mólgora, falsos títulos de estudios que nunca hicieron. Habrá que verlas bien, que medirlas mejor antes de permitir que vuelven a causarnos esta vergüenza colectiva…

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