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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 7 de Septiembre 2026.-La falta de lluvias ha puesto en jaque a los productores de flores de la región de Chiapa de Corzo, tradicionalmente reconocida por la calidad de sus cultivos. Edipaciente Mendoza Urbina, agricultor de la zona, relata en entrevista la difícil situación que enfrentan cientos de familias que dependen de esta actividad.

“La verdad está bastante difícil para todos los productores de flores de Pasuchi. La sequía ha estado fuerte”, comenta Mendoza, mientras señala sus parcelas. Apenas el día de ayer, gracias a una lluvia ligera, recuperaron algo de esperanza, pero el daño ya está hecho. En su caso, sembró 16 filas de 100 metros, cuando en años anteriores lograba cosechar entre 400 y 500 tercios de flor. “Esta vez, la producción será mínima”, lamenta.
El agricultor explica que algunos compañeros que sembraron en partes altas ya abandonaron sus cultivos por falta de rentabilidad. Otros, con acceso a agua, han optado por riego por goteo, pero los costos se disparan. “En lo personal, estamos regando diario con traste. Metí un rotoplast y bomba, pero la tierra arcillosa y seca no lo absorbía, no funcionó”, detalla.
Mendoza asegura que nunca había vivido una sequía tan severa. “Sabíamos de la canícula, pero siempre llovía pausado. Esto es primera vez”, afirma. Para intentar salvar algo, planea resembrar lo que se perdió, aunque el tiempo juega en contra. El almácigo lo preparó el 24 de julio y trasplantó el 20 de agosto, pero las plantas apenas crecen y, si no llueve pronto, la flor será poca y de baja calidad.

Los costos de producción se han incrementado. Aunque el trabajo es familiar —participan su padre, hermana, esposa e hijos—, quienes contratan jornaleros enfrentan gastos mayores. “Pago 250 pesos por jornal, más fertilizantes como urea y foliar. Pero como es autoempleo, no llevo cuenta exacta”, comenta.
En años anteriores, el tercio de flor se cotizó entre 50 y 80 pesos, y hasta en 30 cuando hubo excedentes. Sin embargo, este año prevé que el precio suba drásticamente por la escasez. “Si sigue así, la flor va a estar cara. El cultivo anda mal, para qué andar con rodeos”, sentencia.
Además de la flor, Mendoza siembra maíz y sorgo, pero el maíz ya se perdió por animales y el sorgo no ha podido sembrarse pese a tener el terreno listo. “Si lloviera ahora, ya no crecería. Sería pérdida. Pero la esperanza es lo último que se pierde”, afirma con fe.

Su terreno abarca media hectárea para flor y una hectárea más para sorgo, aunque normalmente siembran entre 5 y 8 hectáreas. Este año redujeron drásticamente la superficie. “Hay quienes hicieron pozas, compraron nailon y agua en pipa, pero otros ya abandonaron. Es una realidad dura aquí en Chiapa de Corzo”, concluye.
El panorama es incierto: flor escasa, cara y con altos costos. Los productores, sin embargo, no bajan los brazos. “Somos de guerra y no queremos dejar de sembrar. Es nuestra tradición y nuestro sustento”, finaliza Mendoza, mientras observa el cielo con la esperanza de que la lluvia regrese pronto.