Las Batallas
LA FARSA DEL “SURITO”
Y LAS “MACHUCHONAS”
RICARDO ALEMÁN
En Morena todo fue, ha sido y seguirá siendo una farsa
“engañabobos”.
Sí, la farsa de la cacareada “medianía juarista”.
Una farsa que, con el tiempo, terminó aplastada por la compra de
“camionetas machuchonas” --con el más alto blindaje posible--, para los
ministros de la Corte del Acordeón.
Farsa que, en su momento empezó al exhibir a López Obrador en un
modesto “surito” –el símbolo de la austeridad--, al tiempo que
cuestionaba a los servidores públicos por viajar en “camionetas
machuchonas” y con decenas de “guaruras”.
Misma farsa que terminó con el presidente del “surito” viviendo en un
Palacio con 160 sirvientes y con decenas de guaruras.
Farsa que en el año siete de los gobiernos de Morena acabó por
derrumbarse, igual que la democracia mexicana.
Y es que en medio de la escandalosa muerte de la división de poderes y de
la imposición de una dictadura bananera en México, el gobierno federal
autorizó la compra de “camionetas machuchonas” para garantizar la
seguridad de los ministros del pueblo.
Ministros que de ahora en adelante viajarán en vehículos blindados, con
chofer y guaruras, como si se tratara de verdaderos príncipes.
Y no, que nadie se equivoque.
La sociedad no quiere que los ministros viajen en el modesto Metro y
menos que lleguen caminando a su trabajo. No la sociedad quiere que
cumplan con la cacareada “medianía juarista” y la transparencia
prometida.
Lo cierto, sin embargo, es que cada día son más los mexicanos que
confirman que todo lo prometido por los líderes y gobernantes de Morena
no sólo ha sido, sino que seguirá siendo una vulgar mentira, un grosero
engaño.
Nunca fueron “primero los pobres”, nunca se acabó con el “gobierno rico
y el pueblo pobre”; nunca llegó la “honestidad valiente” y tampoco
terminó el saqueo de dinero público.
Pero lo más curioso del asunto es que desde Palacio parecen empeñados
en hacer el ridículo para justificar lo injustificable.
Y es que desde la “señora presidenta”, pasando por legisladores, políticos
y gobernadores, todos confirmaron que tanto la honestidad, como la
congruencia no son lo suyo.
Así, por ejemplo, Claudia Sheinbaum justificó la compra de las
“camionetas machuchonas” –de casi cuatro millones de pesos cada una--,
como una medida de austeridad, ya que antes se pagaba una renta de
cientos de millones. Sí, de risa loca.
Pero lo que no entienden en Palacio, en Morena y en ese bodrio llamado
“4-T” es que, ante la exhibición constante de los excesos “morenistas” por
todo el país, ya no consiguen engañan a nadie.
Sí, porque a lo largo de los últimos siete años, abundan los ejemplos de
líderes, políticos y servidores públicos del partido en el poder,
participando en una frenética competencia para exhibir lujos, viajes,
mansiones y joyas que además de confirmar el cotidiano saqueo del
dinero público, ratifican la grosera impunidad que les regala el poder.
Una impunidad que dijeron sería inexistente en los gobiernos de Morena
pero que, en la realidad es otra mentira, igual que la mentira de la
“medianía juarista”; impunidad que todos los días alienta a más políticos
al saqueo, al despojo y al robo abierto, a sabiendas de que nadie será
castigado.
Sí, en los gobiernos de Morena ninguna pillería es castigada, ya que el
poder del Estado no sirve para perseguir a delincuentes y criminales, sino
para llevar adelante las venganzas de la verdadera “mafia del poder” que
está en Palacio.
Y es que no sólo resulta ridículo, sino de risa loca que mientras los
ministros de la Corte del Acordeón son premiados con “camionetas
machuchonas” de cuatro millones de pesos cada una, empresarios como
Ricardo Salinas Pliego son perseguidos políticos.
Y el más reciente ejemplo de esa persecución lo vimos el pasado viernes,
cuando terminó el plazo de un grosero ultimátum lanzado desde Palacio y
Palenque contra Salinas Pliego.
Y por eso volvemos a preguntar.
¿Qué sigue; hasta cuando la sociedad mexicana despertará?
Al tiempo




