De Rey de la Cemita a Rey de la Tortilla: poblanos que triunfan en EU
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 26 de agosto.-El campo chiapaneco atraviesa su peor crisis en más de una década. Los ejidatarios de Flores Magón, en el municipio de Venustiano Carranza, han perdido la totalidad de sus cultivos de maíz ante una sequía extrema que ya suma 45 días sin precipitaciones, agravada por las altas temperaturas y el fenómeno de la canícula.
Alrededor de 800 productores dedicados al maíz son los afectados por esta catástrofe climática, que dejó pérdidas del 100 por ciento de las siembras. Lo que en junio prometía ser una cosecha normal, hoy es un terreno árido donde las plantas, pese a su apariencia verde por fertilizantes, ya no producirán grano.
Conrado Álvarez Copiño, agricultor de la zona, relata con crudeza la magnitud del descalabro. Sembró 10 hectáreas el 27 de junio y su inversión ronda los 25 mil pesos por hectárea, monto que incluye semillas, fertilizantes y jornales. La última lluvia que registró fue el 15 de julio; desde entonces, el sol y la falta de agua hicieron el resto.
"Se ve verde la milpa, tal vez por lo que le hemos aplicado, que es el foliar, fertilizante agroquímico. Tal vez lo mantiene verde ahorita, pero ya no tiene ese que digamos va a dar, porque ya se está secando", explicó el campesino en entrevista.
La emergencia no es nueva para los productores, quienes recuerdan una situación similar en 2015, hace unos 10 o 15 años. Sin embargo, la crisis actual golpea en un momento particularmente delicado: muchos trabajan con créditos que ahora no podrán pagar.
Por ello, los ejidatarios lanzaron un llamado desesperado a las autoridades. No piden una compensación total, pero sí un respaldo que alivie las deudas contraídas para financiar la siembra.
"Que sea, no digamos todo, pero hasta siquiera un 50 o un 30% que nos apoyaran para liberar un poco las cuentas que se den", solicitó Álvarez Copiño. "El apoyo principalmente del gobierno, porque él es el único que nos puede echar la mano ahorita con todo esto que se está perdiendo. Y las demás dependencias, como la secretaría, que ellos pongan algo también, que es el campo", añadió.
La situación en Flores Magón es un reflejo de lo que ocurre en varias regiones de Chiapas, donde la canícula de 2026 ha puesto en jaque la seguridad alimentaria de cientos de familias. Los agricultores esperan que las instancias gubernamentales actúen con rapidez para evitar que esta pérdida se traduzca en hambre y migración forzada.




