La Comida Rápida Amenaza Nuestra Identidad Zoque: "Sin Nuestra Gastronomía, No Somos Nada"
CANCÚN, QRoo, 21 de octubre de 2025.- Cuando el sol se oculta entre la selva y el viento sopla sobre las ceibas, algunos aseguran escuchar risas diminutas, pasos sin huellas o piedras que se mueven solas. Son señales, dicen los mayas, de que los aluxes, los guardianes invisibles de la naturaleza, están cerca.
En la cosmovisión maya, los aluxes son pequeños seres de barro y maíz que suelen vestirse como los antiguos mayas y habitan en selvas, grutas, cenotes y lugares sagrados para cuidar de ellos por las noches. Traviesos pero protectores, premian a quien respeta la tierra y castigan a quien la altera sin permiso.
Su leyenda cobró fuerza en 1990, durante la construcción del puente Cancún-Nizuc, cuando una serie de incidentes inexplicables como maquinaria descompuesta, concreto que no fraguaba y estructuras derrumbadas, detuvo la obra. Los trabajadores, convencidos de que los aluxes estaban molestos, recurrieron a un sacerdote maya que realizó un ritual para pedir permiso a los guardianes del monte.
Tras la ceremonia, los problemas desaparecieron y se erigió un templo debajo del puente en honor a los aluxes (denominada la Casa de los Aluxes), donde se dejaban ofrendas de pozol, pan y miel. Sin embargo, hace un par de años este templo tuvo que ser removido por obras de ampliación del bulevar Luis Dolando Colosio y de igual forma se llevó a cabo el ritual con el que se pidió permiso a los aluxes para realizar esta obra y así preservar la tradición.
En los últimos años, turistas y habitantes han afirmado haber visto figuras pequeñas moverse entre la vegetación en zonas cercanas a Tulum, Cobá y Felipe Carrillo Puerto. En redes sociales circulan imágenes y videos borrosos que avivan el mito, especialmente tras el supuesto avistamiento de un alux en las vías del Tren Maya en 2023, donde una figura misteriosa fue captada por los trabajadores entre la maleza.
En la zona hotelera de Cancún, cada desarrollo turístico tiene su pequeño altar para honrar a estos espíritus, aunque no todos están visibles a los turistas por respeto a los aluxes. Y es que la creencia persiste: ninguna obra en la península de Yucatán debe comenzar sin pedir permiso a los aluxes, los antiguos guardianes del equilibrio natural. Más allá del mito, su historia sigue recordando que, en Quintana Roo, no todo lo que protege al Caribe puede verse a simple vista.