Tamales y mañanitas para el maestro Luis Zárate
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; 25 de agosto.-La maestra y comidera tradicional Luz Elva Alfonso García, defensora de los fogones zoques y maestra de profesión, lanzó un grito de alerta que debería estremecer a cada chiapaneco: la comida rápida nos está ganando la batalla cultural. "No podemos detener esa transculturación", advierte, "pero tenemos que aprender a convivir con ella y seguir conservando nuestra comida, porque si la perdemos, perdemos nuestra identidad".
La compañera Luz Elva no es una improvisada. Con décadas de investigación y cuchara en mano, conoce los secretos culinarios de todo el estado de Chiapas. "Manejo muchísimos platillos", afirma con la humildad de quien sabe que el saber popular no se mide en números. Su advertencia es clara: el verdadero peligro no está en la competencia comercial, sino en la pérdida de los ingredientes originales. "Cuando no respetamos los de origen, se pierde la esencia", sentencia.
Pero como en todo movimiento popular, la resistencia ya comenzó. Desde el ITAC y con el apoyo del municipio, la maestra y sus compañeras cocineras están dando batalla en el territorio más importante: la juventud. "Si los jóvenes no conocen estos sabores, no los agregan a su dieta", explica. Por eso, con esa creatividad que caracteriza a nuestro pueblo, están innovando sin traicionar: ¡pizza de cuchunú, lasaña de nukú, y platillos con chipilín! La tradición no es museo, es vida que se transforma.
"El ninguijuti, el tamalito de hoja de milpa, el sispolá, las champañas… todo se sigue haciendo en las festividades", asegura orgullosa. Y es que la lucha es de todos los días: cursos todo el año, festivales del chipilín, del nukú, ferias del tamal y del pan. Ahí está el pueblo organizado, poniendo su granito de arena para que el fuego de la cocina ancestral no se apague.
El mensaje final de la maestra Luz Elva resuena con la fuerza de una doctrina: "En el momento que perdamos todo eso, no tenemos identidad, porque la comida es parte de nuestra identidad". Y tiene toda la razón. Porque como decimos los peronistas: sin cultura popular no hay soberanía, y sin soberanía alimentaria, el pueblo queda a merced del capital extranjero y sus comidas sin alma.
La batalla por los fogones zoques apenas comienza. Pero con maestras como Luz Elva Alfonso García en la trinchera, y con la juventud dispuesta a redescubrir el sabor de su tierra, esta lucha la vamos a ganar. ¡Porque la identidad no se negocia, se defiende!




