Pensión insuficiente y vejez precaria: el drama de miles en Chiapas
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; 23 de junio 2026.-A más de cuatro décadas de su nacimiento en la Selva Lacandona, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) enfrenta una visible disminución en su influencia dentro de la región de Altamirano. Habitantes del ejido Morelia, testigos de su auge tras el levantamiento armado de 1994, coinciden en que el movimiento ya no convoca con la misma intensidad de antaño.
Según pobladores consultados vía telefónica y que pidieron no ser identificados, muchos de los antiguos integrantes de bases de apoyo han optado por dejar la causa para incorporarse a actividades productivas locales o emigrar hacia otros estados del país y Estados Unidos. Esta diáspora se suma a los más de 300 mil chiapanecos que actualmente residen fuera de la entidad por razones laborales o familiares.
Las reuniones y convocatorias del EZLN continúan realizándose, pero la participación comunitaria ha decrecido, especialmente entre los jóvenes. El 55 por ciento de la población chiapaneca es menor de 30 años, generación que creció en un contexto político y social sin conflictos armados y que muestra escaso interés por preservar las tradiciones e historia regional.
Paralelamente, el ejido Morelia ha experimentado una transformación significativa gracias a la llegada de infraestructura, servicios públicos y programas sociales que benefician a más de mil 500 familias. Los habitantes reconocen que ahora cuentan con respaldo estatal para acceder a mejores condiciones de vida, y los pueblos originarios han ganado visibilidad institucional.
A 32 años del alzamiento y con más de 40 de existencia, los lugareños afirman que el zapatismo aún tiene presencia simbólica, pero su peso real se ha diluido frente a los cambios económicos, migratorios y sociales que han reconfigurado la vida en la Selva chiapaneca.