Cárdenas y López Obrador: la paradoja…
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 29 de Octubre 2026.-En Chenalhó, se realiza el velorio de Reynaldo Pérez Pérez. Familiares, amistades y personas desplazadas de distintas comunidades y sectores se reúnen para despedir a quien dedicó parte de su vida a exigir garantías para familias indígenas que han tenido que abandonar sus territorios. El activista fue ultimado por disparos de arma de fuego durante una agresión armada.

Pérez Pérez, indígena tzotzil, acompañó a núcleos familiares desplazados por la violencia. Su labor incluía insistir en el acceso a la justicia para personas desaparecidas y en condiciones seguras para el regreso de cientos de familias que dejaron casas y tierras. Él también vivió el desplazamiento forzado; esa experiencia lo llevó a respaldar a quienes atravesaban una situación similar y a demandar una vida sin agresiones.

El miércoles, el también acompañante de procesos de desplazados fue atacado en Chenalhó. Los primeros informes ubican la agresión en un taller mecánico de Yabteclum, donde hombres armados le habrían disparado en siete ocasiones. Otras versiones apuntan a una emboscada cuando regresaba a su domicilio; habitantes de la zona mencionaron que los agresores se retiraron en motocicleta.

La muerte de Pérez Pérez ha provocado consternación entre las comunidades y pone de relieve la exposición que enfrentan pueblos indígenas desplazados y quienes defienden sus derechos en Chiapas. Hasta la tarde del miércoles, la Fiscalía de Justicia Indígena no había difundido datos oficiales sobre cómo ocurrió el homicidio, las actuaciones ministeriales o quiénes serían los responsables.




