Reinserción social: el reto de volver a empezar tras la prisión
Productores de plátano en Chiapas atraviesan uno de los años más complicados de la última década. Las intensas lluvias registradas en la región provocaron inundaciones en amplias zonas de cultivo y afectaron gravemente la producción, mientras que los aranceles impuestos en Estados Unidos frenaron las exportaciones hacia ese país.
Brandon Altuzar, presidente de la comercializadora Branfrut, informó que más de la mitad de las 2 mil hectáreas de Suchiate —uno de los principales municipios plataneros del país— resultaron dañadas por el exceso de humedad. La pérdida de plantaciones ha impactado directamente a cientos de familias que dependen de esta actividad.
El panorama económico tampoco ayuda. Producir un kilo de plátano cuesta actualmente más de ocho pesos, pero en el mercado nacional apenas se paga poco arriba de seis, lo que deja a los agricultores operando con márgenes negativos. A ello se suma una caída del 35% en los envíos a compañías estadounidenses, pese a que existen acuerdos comerciales vigentes, como los establecidos con la marca Chiquita.
Ante la situación, los agricultores han intentado organizarse para obtener financiamiento a través de instituciones como el FIRA. Sin embargo, no todos logran calificar para estos apoyos y muchos terminan recurriendo a créditos con tasas demasiado altas, lo que los lleva a sobreendeudarse.
Por ello, el sector platanero de Chiapas hace un llamado a los gobiernos estatal y federal para que se destinen apoyos extraordinarios, se faciliten préstamos con intereses accesibles y se agilice la regularización de la tierra. Consideran que estas medidas son clave para recuperar la producción y garantizar la continuidad de sus proyectos agrícolas en una región que depende fuertemente del cultivo del plátano.



