Prohíbe SEP novatadas en normales; en Chiapas van 15 denuncias
Infancia desprotegida
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 13 de agosto 2026.-La niñez chiapaneca enfrenta un panorama crítico que compromete su desarrollo desde los primeros meses de vida. De acuerdo con un análisis cruzado entre el Pacto por la Primera Infancia y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 79.3 % de los menores de seis años en la entidad vive en condiciones de pobreza. Esto significa que casi 8 de cada 10 pequeños crecen en hogares donde faltan recursos esenciales para garantizar su bienestar, lo que deja una huella profunda en su alimentación, salud y trayectoria educativa futura.

El dato más alarmante se encuentra en la nutrición: el 20.7 % de los niños y niñas menores de cinco años padece desnutrición crónica, es decir, más de 2 de cada 10 infantes tienen un retraso en su crecimiento que difícilmente se revierte con el tiempo. Esta cifra no solo refleja la falta de comida suficiente, sino la carencia de una dieta equilibrada y oportuna, lo que afecta su desarrollo cognitivo y físico de manera permanente.
Pero las deficiencias no comienzan en la escuela; se gestan antes. Según el Sistema Educativo Nacional, apenas el 1.8 % de los menores de tres años tiene acceso a educación inicial, lo que deja a la inmensa mayoría sin estimulación temprana, sin espacios de socialización y sin herramientas clave para potenciar sus capacidades en la etapa más sensible del aprendizaje.

Otro frente olvidado es el de la identidad jurídica. Chiapas ocupa el primer lugar nacional en rezago registral infantil, ya que el 51 % de los bebés menores de un año no cuenta con acta de nacimiento. Este vacío burocrático no es menor: sin registro, estos niños quedan invisibles para el Estado, sin posibilidad de acceder a programas sociales, servicios de salud o matrícula escolar, y con graves dificultades para ejercer su ciudadanía en el futuro.
Especialistas consultados coinciden en que la pobreza infantil no puede medirse solo por el ingreso económico. “Hablamos de un entorno donde fallan la alimentación, la estimulación, la salud preventiva y hasta el reconocimiento legal. Es una deuda múltiple que el estado debe atender con urgencia”, señala María de Jesús López, investigadora en políticas de infancia.
Mientras las cifras se mantienen, organizaciones civiles exigen un plan integral que incluya desde brigadas de registro civil hasta comedores comunitarios y programas de atención a la primera infancia. Sin embargo, el tiempo corre en contra: cada mes sin intervención profundiza las brechas que estos niños arrastrarán toda su vida.





