ERA inaugura el Sendero Extraordinario “Pañuelo Rojo” en el Cañón del Sumidero
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 18 de junio 2026.-La crisis humanitaria en la región de los Altos de Chiapas alcanzó un nuevo y preocupante nivel. Durante las últimas horas, más de un centenar de habitantes del municipio de Pantelhó se vieron forzados a abandonar sus hogares, tierras y pertenencias ante la creciente ola de violencia generada por grupos armados que se disputan el control territorial de la zona.


El contingente de desplazados, conformado por familias enteras que incluyen a niñas, niños, mujeres embarazadas, jóvenes y adultos mayores, emprendió una larga y peligrosa caminata bajo condiciones climáticas adversas y con escasos alimentos. Los testimonios recabados por defensores de derechos humanos señalan que muchas de estas personas huyeron durante la madrugada, alertadas por disparos y amenazas directas contra sus comunidades.


Actualmente, las víctimas de este éxodo forzado han encontrado refugio temporal en viviendas particulares y espacios solidarios ubicados en los municipios de Sitalá, Chilón y San Cristóbal de Las Casas. Sin embargo, las condiciones de hacinamiento y la falta de recursos básicos como agua potable, alimentos y medicamentos ponen en grave riesgo su salud y bienestar.

Organizaciones civiles y colectivos de la sociedad civil han lanzado un llamado urgente a las autoridades federales, estatales y municipales para que activen de manera inmediata un protocolo integral de asistencia humanitaria. Señalan que la prioridad es garantizar alimentación caliente, abrigo, atención médica y apoyo psicológico, especialmente para los menores de edad y los ancianos, quienes presentan cuadros de deshidratación, crisis nerviosas y severo desgaste físico por el trayecto.

Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Gobierno de Chiapas y el Ayuntamiento de Pantelhó no han emitido pronunciamiento oficial alguno sobre el número exacto de familias censadas ni sobre las estrategias de seguridad que se implementarán para proteger a quienes permanecen en la zona y facilitar un eventual retorno seguro. La tensión social y la incertidumbre persisten mientras la región permanece en alerta máxima.






