Ley Vicaria existe, pero madres como Ana José aún esperan justicia en Chiapas
TUXTLA GUTIÉRREZ Chis., 13 de marzo 2026.- Afuera del Hospital General “Dr. Rafael Pascasio Gamboa”, en la capital chiapaneca, varias madres permanecen a la espera de noticias sobre la salud de sus hijos recién nacidos. Algunas pasan el día en los alrededores del área de urgencias mientras sus bebés continúan internados en terapia neonatal. En medio de la incertidumbre, denuncian que dentro del hospital enfrentan escasez de medicamentos y materiales indispensables para la atención de prematuros.

Las mujeres aseguran que, ante la falta de insumos básicos, han tenido que comprar por su cuenta productos médicos y fórmulas especiales para continuar con los tratamientos indicados por el personal de salud. Los gastos, explican, se acumulan rápidamente.
Raquel, originaria de Cintalapa, relata que su hijo prematuro permanece hospitalizado desde hace más de tres semanas. Durante ese tiempo, afirma que ha tenido que adquirir fortificadores nutricionales que el hospital no proporciona.
“Cada caja cuesta alrededor de 800 pesos y solo dura algunos días. Entre medicamentos y otros gastos ya llevamos más de 20 mil pesos”, comentó.

La situación se repite entre otras familias. Rocío, de 22 años, cuenta que su bebé nació con problemas respiratorios y que con frecuencia le solicitan comprar sondas, vitaminas y otros artículos de bajo costo que no se encuentran disponibles en el hospital.
Además de medicamentos, algunos familiares señalaron que han tenido que pagar estudios clínicos fuera del nosocomio. De acuerdo con los testimonios, ciertos análisis especializados se realizan en laboratorios privados, lo que implica un gasto adicional para las familias.
Entre quienes enfrentan estas dificultades también hay madres provenientes de municipios alejados como Villaflores, Oxchuc y Cintalapa. Al no contar con familiares en la capital, muchas permanecen durante días o semanas en las inmediaciones del hospital mientras esperan la evolución médica de sus hijos.

Una de ellas es Ana Leticia Santos Gómez, originaria de Oxchuc y madre de gemelos prematuros. Explica que recientemente le solicitaron un estudio médico que no puede realizarse dentro del hospital y cuyo costo supera los dos mil pesos.
“Yo no tengo ese dinero. Solo quiero ayuda para mis bebés”, expresó.
Las denuncias se hicieron públicas después de que un grupo de madres se manifestara frente al hospital para exigir mejores condiciones de atención y el suministro de medicamentos básicos. Tras esa protesta, otras familias decidieron compartir experiencias similares.

Ante la situación, las madres pidieron la intervención de las autoridades del sistema de salud para garantizar el abasto de medicamentos e insumos en el área neonatal, con el fin de evitar que las familias tengan que asumir gastos que consideran deberían cubrirse dentro del hospital público.
Mientras tanto, la espera continúa para quienes permanecen a las afueras del nosocomio, pendientes de la evolución de sus recién nacidos y buscando la manera de cubrir los costos que surgen día a día.





