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Tonalá, Chiapas. — María Guadalupe Hernández Montoya denunció públicamente una serie de irregularidades y omisiones por parte de las autoridades luego de que el 25 de octubre de 2025 sus dos hijas desaparecieran y posteriormente una de ellas perdiera la vida en un accidente ocurrido en Playa del Sol, en el municipio de Tonalá.
Según relató la madre, alrededor de la una de la tarde sus hijas solicitaron permiso para salir a comer con unos vecinos del lugar donde vivían, en la colonia Pomarrosa. Hernández Montoya aseguró que conocía de vista a los jóvenes y a sus familias, por lo que les permitió ir a comer empanadas a la ciudad de Tuzla, pidiéndoles que regresaran a más tardar a las siete de la noche para ayudar con la mudanza, ya que debían entregar la vivienda ese mismo día.
Sin embargo, al caer la tarde, las menores dejaron de responder llamadas y mensajes. “Cada media hora les marcaba. Ya de ahí, cuando yo les empecé a mandar mensaje, ya no me contestaban en nada”, narró.
Preocupada, la madre acudió alrededor de las ocho de la noche a la Fiscalía Metropolitana para pedir ayuda, pero asegura que los funcionarios le informaron que debía esperar 72 horas y sugirieron que las jóvenes se habían ido “con sus novios”.
Fue hasta el día siguiente cuando una vecina le avisó que la mamá de los jóvenes con quienes habían salido mencionó un accidente ocurrido en Playa del Sol, en Puerto Arista, Tonalá. Sin recursos y en estado de shock, Hernández Montoya consiguió dinero para viajar y entregar los documentos que le solicitaron.
Al llegar a la Fiscalía de Tonalá, un funcionario identificado como Manuel le informó sobre el accidente y le entregó un documento para firmar. Según la denuncia de la madre, no se le permitió leerlo y le advirtieron que, de no firmarlo, no le entregarían el cuerpo de su hija fallecida.
“Lo único que digo es que quiero justicia para ella, para Karina y Dulce”, expresó Hernández Montoya, quien asegura no haber recibido información ni avances por parte de la fiscalía local.
Actualmente, la madre atiende las curaciones de su hija sobreviviente, quien aún presenta heridas graves, mientras enfrenta la pérdida de su otra hija y la falta de un lugar estable donde vivir. Comentó que se encuentra temporalmente en casa de una tía y que no ha podido trabajar debido a la situación emocional y económica que atraviesa la familia.
“Mal… no tengo palabras para decir la pérdida de mi hija”, lamentó.
La familia exige justicia y apoyo institucional ante lo que consideran un caso marcado por omisiones y falta de atención inmediata por parte de las autoridades.




