Prohíbe SEP novatadas en normales; en Chiapas van 15 denuncias
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 22 de junio 2026.-Chiapas, estado sureño enfrenta una crisis agrícola sin precedentes. Las recientes precipitaciones, que en zonas urbanas mitigaron las olas de calor, se convirtieron en un factor desestabilizador para los cultivos de papaya. La humedad extrema, combinada con altas temperaturas, propició la propagación de virosis y araña roja, dos plagas que están devastando huertos enteros.
Ismael Martínez, productor con décadas de experiencia, explicó que la virosis ataca las plantas desde sus primeros meses, limitando su crecimiento de forma irreversible. La araña roja, por su parte, destruye el follaje y deja los frutos expuestos al sol, lo que quema su piel, reduce la calidad estética y colapsa su valor comercial.
El exceso de agua también afecta la consistencia de la fruta, volviéndola propensa a manchas y pudrición prematura. Los agricultores reportan pérdidas de hasta el 15% por cada cosecha: de seis toneladas promedio, casi una se desperdicia. Esta merma representa un golpe económico directo que los productores deben absorber sin apoyos oficiales.
Pero el problema no termina en el campo. La logística de distribución se ha complicado por las lluvias, y los compradores mayoristas, especialmente de Tabasco y la Ciudad de México, han reducido drásticamente su demanda. Como resultado, el precio de la papaya en pie de huerta cayó entre tres y cuatro pesos por kilogramo.
Ante el cierre de los canales interestatales, los agricultores han saturado los mercados locales como el Mercado San Juan, el Jaime Sabines y la Central de Abastos de Tuxtla Gutiérrez. Sin embargo, la competencia del comercio informal abarata aún más el producto, obligándolos a vender casi al costo de producción.
El sector papayero de Chiapas vislumbra un panorama complejo para el cierre del ciclo agrícola. Sin planes emergentes de sanidad vegetal ni programas gubernamentales de apoyo, la rentabilidad del cultivo está en riesgo, al igual que el sustento de cientos de familias que dependen de esta actividad.
Los productores hacen un llamado a las autoridades federales y estatales para implementar medidas urgentes que frenen la propagación de plagas, garanticen precios justos y abran rutas comerciales alternas. De lo contrario, advierten, la próxima temporada podría ser aún más crítica.