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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 14 de julio 2026.-Con aroma a tradición y sabor a historia, el Parque Santo Domingo de Guzmán se convirtió hoy en el epicentro de la cocina chiapaneca al albergar el Festival Gastronómico del Chipilín, un evento que reúne a cocineras tradicionales, expertos en nutrición y amantes de la buena mesa en torno a este quelite emblemático.

Durante la jornada, decenas de asistentes recorrieron la expoventa donde se ofertaron más de 20 preparaciones innovadoras: desde empanadas y pizzas hasta guisados de res y puerco, salsas y aguas frescas, todas con el chipilín como ingrediente estrella. Pero el festival no solo fue un festín para el paladar; también incluyó charlas sobre el valor cultural y alimentario de la planta, así como talleres prácticos para aprender a elaborar la tradicional bolita de chipilín, una sopa caliente que se cocina con caldo de elote y que la maestra cocinera Flor de María Alias Rodríguez describió como "el abrazo de la abuela en cada cucharada".

"El chipilín crece en campos, jardines y hasta en macetas. Sus hojas verdes y frescas se mezclan con manteca, masa y sal; luego se forman bolitas que se cuecen en el caldo", explicó Alias Rodríguez, quien junto a otras cocineras tradicionales de Tuxtla Gutiérrez preserva y comparte el saber ancestral de esta preparación.

Pero más allá de su sabor, el chipilín brilla por su perfil nutricional: rico en vitaminas A y C, calcio, hierro, fibra y antioxidantes, contribuye al sistema inmunológico, la salud ósea y la digestión. "No es solo comida, es medicina y memoria", agregó una de las talleristas.

La fiesta gastronómica se complementó con presentaciones de marimba, música tradicional zoque y bailes folclóricos, creando un ambiente que celebró la identidad chiapaneca. Cocineras de la región, además, han incorporado nuevos ingredientes y técnicas a las recetas clásicas, demostrando que el chipilín no solo perdura, sino que se reinventa.

"Este festival demuestra que lo nuestro tiene raíz, pero también alas", concluyó una de las organizadoras, mientras el público seguía degustando y aprendiendo en un evento que ya se perfila como tradición anual.




