Chiapas: lengua, distancia y machismo, el triple muro que frena la justicia para indígenas
TUXTLA GUTÈRREZ,Chis. a 15 de Enero 2026.-El reciente hallazgo de la primera muerte documentada de un mono saraguato a causa del gusano barrenador del ganado en Chiapas encendió las alertas entre especialistas, autoridades ambientales y sanitarias. El caso representa un precedente grave para la conservación de esta especie, catalogada en peligro de extinción, y evidencia los riesgos que implica la expansión de esta plaga en la región sureste del país.
El 4 de diciembre de 2025, habitantes del municipio de Palenque localizaron a un mono saraguato macho, de aproximadamente cinco años de edad, en estado crítico luego de caer de un árbol. Ante la emergencia, vecinos de la zona lo trasladaron a un consultorio veterinario privado, donde se confirmó la severidad de sus lesiones.
Tras la notificación del caso, inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) intervinieron y llevaron al ejemplar a la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) “Los Susurros”, ubicada sobre la carretera Palenque–Ruinas. Durante la revisión clínica, veterinarios detectaron una herida profunda en una de sus extremidades, de la cual extrajeron varias larvas.
Las muestras fueron enviadas al laboratorio especializado del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), donde se confirmó que se trataba del gusano barrenador del ganado, parásito causante de la miasis.
La infección avanzó rápidamente y, pese a los esfuerzos por estabilizar al animal y brindarle atención especializada, el mono saraguato no logró sobrevivir. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que la herida presentaba un daño severo desde el momento del hallazgo, lo que complicó cualquier posibilidad de recuperación.
“La observación del ejemplar en vida silvestre permitió detectar lesiones con miasis en el miembro anterior izquierdo, por lo que se notificó a Senasica para la identificación de la larva. El análisis confirmó que se trataba de gusano barrenador del ganado”, indicó la dependencia. El animal falleció a consecuencia directa de las lesiones y fue enterrado bajo estrictos protocolos sanitarios.
Hasta el momento, no se han identificado otros miembros de la tropa con signos de miasis, por lo que este se mantiene como el único caso registrado en esta especie en México.
Chiapas concentra actualmente la mayor incidencia de gusano barrenador del ganado en el país, con cinco mil 408 casos acumulados. Aunque la mayoría de los contagios se ha registrado en bovinos, también se han detectado infecciones en perros, gatos y, de forma excepcional, en fauna silvestre.
De acuerdo con datos de Senasica, al 7 de enero se reportaban 492 casos activos de la plaga en 13 entidades del país. Veracruz encabezaba la lista con 125 casos, seguido de Oaxaca (103), Chiapas (96), Yucatán (86), Quintana Roo (22), Tabasco (16), Guerrero (14), Puebla (9), Campeche (8), Estado de México (7), Tamaulipas (3), San Luis Potosí (2) y Michoacán (1). Estos estados concentran el 95.7 % de los casos activos a nivel nacional.
En total, México acumula 13 mil 335 casos confirmados desde la detección inicial de la plaga, afectando principalmente al ganado bovino, con más de nueve mil 500 registros. También se han documentado casos en caninos, porcinos, equinos, ovinos, humanos, caprinos, felinos, aves y tres episodios en fauna silvestre, incluido el mono saraguato de Chiapas.
Ante el avance del gusano barrenador, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que se fortalecieron las capacidades sanitarias del país y se avanza hacia una estrategia de erradicación. Como parte de este plan, se construye una nueva planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas, la cual registra un avance del 48%.
Una vez en operación, la planta permitirá duplicar la capacidad actual y producir hasta 200 millones de moscas estériles por semana en su primera etapa, herramienta clave para frenar la propagación de la plaga en el sureste mexicano.
El caso del mono saraguato deja al descubierto que el gusano barrenador no solo representa una amenaza para la ganadería, sino también para la biodiversidad del país, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la vigilancia sanitaria y las acciones de conservación de la vida silvestre.




