Maligna autocensura
Para Contar
Arturo Zárate Vite
Partidos Satélites y “Enanos”.
En los tiempos en que el PRI era todopoderoso tenía a su servicio los llamados
partidos satélites, que supo crear para simular democracia. Los controló hasta que se
rebelaron, supusieron que podían actuar de manera independiente. Pagaron su
osadía: perdieron el registro, desaparecieron.
Vamos a recurrir a la expresión popular “le crecieron los enanos”, a propósito de las
personas muy bajitas que sufren de enanismo y que por lo mismo ya no pueden
alcanzar mayor altura.
Durante la hegemonía priista los partidos satélites, sin darse cuenta que eran enanos,
por las posiciones políticas que habían recibido y el financiamiento público del que
disfrutaban, por un momento consideraron que habían alcanzado el mismo nivel que
su creador.
Eso sucedió con el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) que
dirigía Rafael Aguilar Talamantes, con el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana
(PARM) al mando de Carlos Cantú Rosas y con el Partido Popular Socialista (PPS)
que tuvo como presidente a Jorge Cruickshank García.
Los parmistas cortaron el cordón umbilical tricolor y se fueron por la libre para nominar
a su propio candidato a la presidencia de la República. A los frentistas de Talamantes
hasta dinero les aventó la oposición porque aprobaban en la Cámara de Diputados
todas las iniciativas que proponía el partido en el poder; así se mantuvieron hasta que
decidieron jugársela con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
El PPS logró ganar la gubernatura de Nayarit, nada más que el PRI nunca se las
reconoció y se las canjeó por una senaduría para el líder “socialista” Jorge
Cruickshank García. También se sumaría a la candidatura presidencial de Cárdenas
en 1988.
Le crecieron los “enanos” al PRI y los desapareció, les quitó el subsidio y sin
posibilidad de obtener posiciones políticas.
En este contexto hay que ver lo que está sucediendo con los partidos Verde
Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT). Morena los ha ayudado desde 2018
no solo a conservar holgadamente su registro y todas las prerrogativas que les
concede la ley, también una representación legislativa y ejecutiva que nunca habían
imaginado.
Por su cuenta, solos, jamás lo hubieran logrado y quizás ya habrían perdido el registro
oficial.
Crecieron los aliados del partido en el poder a tal punto que ahora ponen e imponen
condiciones.
Sienten que ya tienen estatura para hablar de tu con Morena y es lo que hicieron en la
revisión de los planes A y B que salieron de Palacio Nacional. No les gustó algo y de
inmediato lo objetaron.
En el Plan A para nada les pareció la idea de acabar con las posiciones
plurinominales y mucho menos la propuesta de reducir 25 % el presupuesto a los
partidos.
No pasó dicho plan porque al votar en contra impidieron la mayoría calificada
requerida en el legislativo para toda reforma constitucional.
Siguió el Plan B y los petistas pronto descubrieron que, si permitían el ejercicio de
revocación de mandato en 2027, corrían el riesgo de perder el registro, porque
muchos de los votos que podrían ser para ellos, al aparecer la presidenta Claudia
Sheinbaum en la boleta, por la alta popularidad y grado de aceptación que tiene,
repuntaría el número de sufragios para el partido guinda.
Consiguieron que la Constitución se mantuviera igual en ese punto y por lo tanto el
ejercicio de revocación se haría en 2028, en el cuarto año del sexenio.
PVEM y PT están felices. Saben que en este momento Morena los necesita para
conservar el poder, para mantener su hegemonía en las elecciones del año siguiente,
en la renovación de la Cámara de Diputados, en la elección de 17 gubernaturas, así
como en la disputa de alcaldías y congresos locales.
De hecho, Verde Ecologista y Partido del Trabajo también saben que necesitan de
Morena para sobrevivir.
Son costos de la alianza y el precio que tiene que pagar el partido en el poder cuando
los “enanos” le crecen.
X y TikTok: @zarateaz1




