Itinerario político
Fiesta mexicana evasiva de la realidad
«El único gobierno socialmente justo es aquel donde la ley asegura que los frutos del esfuerzo beneficien a la totalidad»: Jean-Jacques Rousseau.
La naturaleza festiva del mexicano ha dado mucho que hablar a escritores, sociólogos, filósofos y estudiosos del comportamiento de las masas, y entre todos los festines nacionales destaca el Grito de Independencia, conmemorado el 15 de septiembre desde hace más de un siglo, se trata de una auténtica fiesta popular, quizá la más esperada por pueblos y gobernantes del país.
Su origen data del 16 de septiembre de 1810. Fue en las primeras horas de la mañana cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla, párroco de la iglesia de Dolores, Guanajuato, líder del movimiento, lanzó arengas exaltando al pueblo local a unirse al movimiento armado de independencia de la corona española. No tocó él mismo la campana de la parroquia, pero sí alguien dio los campanazos para llamar al pueblo y anunciar el levantamiento, afirmó el historiador Alfredo Ávila Rueda, en Aristegui Noticias.
Consideró el especialista que la consolidación del Estado mexicano es un proceso continuo, del cual festejamos exclusivamente el inicio de la insurgencia liderada por Miguel Hidalgo. La identidad nacional y el fervor patrio son resultado de rituales cívicos, la educación pública y los medios de comunicación a lo largo de los años; tiempo en que personas con realidades culturales y sociales distintas logran identificarse –como mexicanos-- bajo una misma noción de país a través de estas conmemoraciones.
La noche del grito no celebramos la consumación de la independencia, pues esta ocurrió 11 años después, el 27 de septiembre de 1821, cuando el Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide, triunfante ingresó a la Ciudad de México, capital del país; y tras ocho meses fue investido como emperador y tres años después fue fusilado. Pero esa es otra historia...
El primer presidente del país, Guadalupe Victoria, declaró el 16 de septiembre como fiesta nacional en 1825, pero hasta 1835 se realizó por primera vez la ceremonia y fue el presidente interino Miguel Barragán quien la encabezó. El dictador Porfirio Díaz, en 1898, comenzó a celebrar la conmemoración el 15 de septiembre, según diversas versiones para juntar la fiesta cívica con su cumpleaños.
El Grito de lndependencia ha sido oportunidad de lucimiento de las autoridades gubernamentales en todos los niveles de gobierno: los políticos, incluidos embajadores de México en el extranjero, no desaprovechan la oportunidad de personificar al cura de Dolores con fervor cívico, algunos pronuncian las arengas libertarias tradicionales, pero otros son traicionados por su propia naturaleza.
Casos que llamaron la atención anoche fueron: el del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, quien incluyó a su jefa política en la lista de héroes y heroínas, así gritó vivas a Claudia Sheinbaum, y el alcalde Richard Millán Vázquez, presidente municipal de Elota, Sinaloa, quien apareció en el balcón del ayuntamiento vistiendo un extravagante traje negro con bordados blancos, con hombreras, semejante a un disfraz de emperador. Uno y otro son presuntos responsables ante la opinión pública de persecución política y malversación de fondos públicos, respectivamente.
Por décadas, durante el siglo XIX la noche de Independencia era esperada como una noche "libre", de libertinaje, definido como abuso de la libertad individual, de transgresión de las normas sociales, morales o éticas, de placer sin asumir responsabilidades ni considerar las consecuencias de sus actos para uno mismo o para los demás.
En la mayor parte del siglo pasado se acostumbró liberar a presos de las cárceles, algunas veces sin importar la gravedad de sus delitos, medida que cayó en desuso por la reincidencia criminal de los exculpados; noche de excesos, en que los mexicanos con pistola acostumbraban disparar al aire libre, algunas veces con consecuencias funestas.
La noche mexicana se destaca por la música ranchera, los atuendos típicos regionales, atavíos, banderas y motivos con los colores patrios. Noche en que los antojitos y platos tradicionales regionales se consumen, el pozole, los dulces típicos y el alcohol se mezclan con vehemencia queriendo olvidar restricciones; noche estruendosa de quema de pirotecnia –cohetes, cohetones y buscapiés-- y de encender fogatas.
Anoche, por segunda ocasión en la historia nacional, una mujer, la presidente Claudia Sheinbaum, encabezó la ceremonia conmemorativa del 216 Aniversario del grito, desde el balcón central de Palacio Nacional, frente a más de 200 mil mexicanos que celebraban con algarabía la fiesta patria, en cuya transmisión se filtraron inesperadas rechiflas agraviantes.
Estuvo acompañada por su esposo, el sinaloense Jesús María Tarriba Unger, considerado el «Primer Caballero» en la historia mexicana (Wikipedia).
En la conmemoración del 216 Aniversario, anoche, la presidente Sheinbaum lanzó 21 arengas, las tradicionales dedicadas a los héroes patrios y fueron destacadas por los medios de comunicación las menciones a los pueblos indígenas y afromexicanos, a las hermanas y hermanos migrantes, y alusiones a personajes históricos poco renombrados como Antonia Nava, "la Generala". Las figuras femeninas de la Independencia fueron representadas con profusión en los adornos del zócalo.
Culminó la doctora Sheinbaum con llamados a la libertad, la igualdad, la justicia, la democracia y un México libre, independiente y soberano, valores todos ellos hoy vulnerables, especialmente en los últimos meses en que hay indicios de que se cimenta en México un narco-gobierno; en que universidades extranjeras diagnostican que la justicia en México perdió imparcialidad con la reforma judicial. También se señala que la democracia está en etapa de involución, al quitarle independencia a las autoridades electorales.
Avanza, dice Adriana García, integrante del Rule of Law Lab de la Escuela de Derecho de Nueva York, quien participó en el estudio sobre la Reforma Judicial, la instauración en México de acciones descritas en el Manual del autoritario.
Las arengas sin acciones sustantivas no son más que "llamados a misa", generalmente son ignorados o escuchados por quien quiere. No hay igualdad posible entre quienes abusan del poder impunemente y los agachados –el pueblo según el caricaturista Rius--; sin políticas integrales para acabar con los rezagos en pueblos indígenas y afroamericanos; sin políticas productivas para emplear con dignidad en su tierra de origen a los trabajadores migrantes.
Sin un gobierno que respete el estado de derecho: Morena adelantó los tiempos electorales, actualmente avanza en la selección por encuestas de sus candidatos a gobernadores, ya eligió a 10 de los 17 que contenderán en 2027. Bajo el encubridor nombre de "coordinadores de la transformación y la defensa de la soberanía", muchos de ellos ya están en campaña (previstas por ley para iniciar el 4 abril de 2027), y todo lo que conlleva ignorar el financiamiento ilegal de las mismas.
Cada vez más endeudados y lejos de la autosuficiencia que nos garantice la independencia; ante las pérdidas fiscales por huachicol fiscal y otros fraudes a la nación sin freno, ni castigo, ni resarcimiento a las devastadas arcas públicas. Sin un gobierno que defienda la soberanía nacional y acabe por entregar a Estados Unidos a los delincuentes, por encima de intereses partidistas, pregunto: ¿cree usted qué tenemos que celebrar?
Finalmente, medios estadunidenses refieren encuestas que avalan la intervención estadounidense para poner fin a las alianzas de grupos políticos con carteles criminales, quizá sea momento de que el gobierno mexicano reconozca su insuficiencia y analice con realismo cómo participar en una estrategia binacional (México-EE.UU.).
Algún remedio debe encontrar la presidente Sheinbaum para actuar en contra de los delincuentes que no puede capturar y logre frenar la violencia homicida –y feminicida-- que no se puede erradicar con estadísticas; además, es urgente buscar cómo disponer de interventores extranjeros para cortar las redes financieras y de impunidad con que siguen operando.
El gobierno mexicano debe actuar con prontitud para evitar --ante la pasividad contra alianzas político-criminales-- una invasión estadounidense en contra de terroristas que operan en nuestro territorio y "amenazan su seguridad".
Nuestro país ya ha padecido en su historia 17 intervenciones extranjeras, según el doctor Alfredo Jaliffe, especialista en geopolítica, cuatro de ellas son reconocidas como graves. Todas han traído repercusiones negativas para los pueblos que las padecen, beneficiando únicamente a los intervencionistas, en ello coinciden todos los historiadores.