Indicador político
El negocio de puertos verdes
En los puertos la sostenibilidad empieza a dejar de ser un asunto de reportes corporativos para convertirse en una variable de competitividad. Menor consumo de combustibles, electrificación de equipos, capacitación y mejores prácticas de gobierno ya forman parte de la ecuación con la que las grandes terminales buscan mover más carga con menores costos y emisiones.
Por ahí hay que leer lo que acaba de suceder con tres operaciones mexicanas de Hutchison Ports. LCT y LCMT, que dirige Manuel García Gordillo en Lázaro Cárdenas, Michoacán, e ICAVE, encabezada por Javier Rodríguez en Veracruz, alcanzaron el Nivel 3, “Innovator”, la máxima categoría del Sustainability Baseline Assessment 2025 que el grupo realiza desde Hong Kong a sus unidades de negocio alrededor del mundo. Las tres venían del Nivel 2, “Initiator”.
El salto resulta relevante porque la evaluación no se limita a medir variables ambientales. Revisa cinco componentes: gobernanza, medio ambiente, personas, negocio y reconocimiento.
Llegar a “Innovator” supone que la sostenibilidad ya está incorporada a la administración cotidiana y no funciona como un programa paralelo. Y en México hay inversiones que ayudan a explicar esa transición.
En Lázaro Cárdenas, LCT destinó 80 millones de pesos a tres grúas RTG eléctricas, capaces de mover hasta 80 mil TEUs anuales cada una. La inversión forma parte de un proceso de modernización más amplio: la Fase III de expansión de la terminal implicó más de 220 millones de dólares para sumar 345 metros de muelle y 28.3 hectáreas.
Del otro lado del país sucede algo similar. En Veracruz, ICAVE invirtió 117 millones de pesos en tres RTG 100% eléctricas, con capacidad para movilizar hasta 41 toneladas cada una. Es ahí donde el reconocimiento adquiere otra dimensión.
Para un operador portuario, descarbonizar no consiste únicamente en consumir menos energía. Una grúa eléctrica también reduce combustibles y mantenimiento; una terminal mejor organizada disminuye tiempos; y desarrollar personal y cuadros de sucesión reduce riesgos operativos en instalaciones que funcionan prácticamente sin pausa.
Hutchison lleva esa lógica a escala global. El grupo estableció como objetivo reducir 54.6% sus emisiones de alcance 1 y 2 hacia 2033 y llegar a emisiones netas cero en 2050. Desde 2024, además, instruyó a sus unidades a priorizar equipos y vehículos eléctricos en nuevas adquisiciones o sustituciones.
Por eso que tres terminales mexicanas alcancen simultáneamente el nivel más alto de su evaluación interna dice algo más que la obtención de tres certificados.
Lázaro Cárdenas y Veracruz son puertas de entrada y salida de algunas de las cadenas industriales más importantes del país. Hacerlas más eficientes y menos intensivas en carbono también empieza a convertirse en una ventaja para las empresas que dependen de ellas.
Al final, ésa es la transformación interesante: la sostenibilidad portuaria está dejando de medirse por lo que una compañía promete hacer y empieza a medirse por cómo invierte y cómo opera.
*** Ecodiseño, eficiencia empresarial
La economía circular comienza a cobrar factura pues con la nueva legislación, las empresas ya no pueden tratar el reciclaje como un asunto de imagen o responsabilidad social., Martha Ricardi Velázquez, directora en México de la Asociation of Plastic Recyclers (APR) explica que los empaques entran de lleno en la agenda de cumplimiento, costos y competitividad pues el problema es que recuperar un envase no garantiza que pueda reciclarse.
Una etiqueta inadecuada, un adhesivo difícil de remover o una tinta incompatible pueden echar por tierra el valor del material y trasladar el costo a toda la cadena. México tiene avances importantes en la recuperación de PET, pero el siguiente desafío está en el diseño.
La industria tendrá que revisar materiales, procesos y proveedores antes de que lleguen las sanciones.
La discusión, por tanto, ya no es cuánto cuesta hacer un empaque reciclable, sino cuánto puede costar mantener uno que no lo sea. La economía circular también será una prueba de eficiencia empresarial.
*** Otra cuenta pendiente en NL
TOME NOTA *** El reclamo contra el Gobierno de Nuevo León, de Samuel García, ya no proviene sólo de empresarios. Desde agosto, 143 organizaciones sociales exigen el pago de 317.5 millones de pesos pendientes por labores de asistencia. A esta inconformidad se sumó otra.
El 9 de septiembre, diversas instituciones denunciaron que la Secretaría de Igualdad e Inclusión, dirigida por Félix Arratia Cruz, habría perdido información financiera que ya habían entregado.
Por ello, la dependencia les solicitó nuevamente comprobantes de ingresos y egresos correspondientes a cinco años, con un plazo de apenas 15 días para responder. Arratia, ex subsecretario de Administración Tributaria y ex secretario de Medio Ambiente, asumió el cargo tras la salida de Martha Herrera González.
La presunta pérdida de documentos deberá aclararse, pero mientras llegan las explicaciones, el Gobierno estatal enfrenta un nuevo foco de presión, ahora entre organizaciones que dependen de recursos públicos para mantener sus tareas de asistencia social.




