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Foto: Foto Especial

Epistolario/Armando Rojas Arévalo

Armando Rojas Arévalo/Quadratín Chiapas
 
| 17 de Mayo de 2017 | 17:37
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De rodillas, no
 
CIUDAD DE MÉXICO, a 17 de mayo de 2017.-GRISEL: ¡No al silencio!
Periodistas y medios de distintas partes del país han convocado a un día sin periódicos, en protesta por el asesinato de JAVIER VALDEZ CÁRDENAS y otros cinco más en lo que va del año, y un total de 127 comunicadores muertos con violencia desde el año 2000. El gremio está verdaderamente herido y harto, y ésa es una forma de exigir alto  a las agresiones y a la impunidad.
Empero, no es la forma en que el gobierno va a reaccionar. JAVIER VALDEZ CÁRDENAS, fundador de la Revista Río Doce, corresponsal de La Jornada en Sinaloa y escritor, dijo “¡No al silencio!” Sabía que el silencio es precisamente lo que quieren los asesinos, llámense narcos, servidores públicos o ambos coludidos. La libertad de expresión y el ejercicio del libre periodismo no pueden ni deben hacer pausas.
El periodismo está de luto. El llanto se ha convertido en rabia. El clamor ya es incontenible, aunque sabemos que esto no va a parar.
Si la verdad les duele, hay que seguir dándoles. Si el gobierno es omiso, hay que recordarle que los asesinatos no se olvidan y que hay un gremio unido que se lo va a estar recordando siempre.
Los asesinos de periodistas quieren que no haya más publicaciones. Que los reporteros corran y se refugien en los rincones. Que ateridos de miedo dejen de investigar. Que no haya más verdades. Que la violencia y la corrupción triunfen.
No al silencio, porque eso es lo que quieren los enemigos de la libertad de prensa.
El asesinato del periodista sinaloense JAVIER VALDEZ CÁRDENAS, a plena luz del día, en la calle y a pocos metros de la redacción de revista “Río Doce”, publicación de la que fue fundador y director, ocurrió el lunes pasado, y aunque hoy es miércoles y ya pasaron dos días del lamentable evento, encabrona. La rabia ya no se puede contener. ¡Ciento 27 reporteros asesinados!, no tiene madre. Sólo este año han sido asesinados seis periodistas. El precio de decir la verdad en México es el plomo, pero con todo y eso no van a poder matar la libertad de expresión.
En 2017 han sido asesinados: MIROSLAVA BREACH, CECILIO PINEDA, RICARDO MONLIU, MAXIMINO RODRÍGUEZ y JAVIER VALDEZ.
En mi clase recordábamos hoy a VALDEZ. Su libro “Narco periodismo”, editado apenas a fines del año pasado, lo leímos y analizamos hace dos semanas, y los muchachos estaban impresionados por la información que proporciona sobre la delincuencia organizada y la valentía del autor.
La organización Amnistía Internacional publica su informe global sobre la situación de amenaza bajo la que viven los defensores de derechos humanos, y México resalta por la violencia contra los comunicadores. La denuncia se ha convertido en una causa para que a los periodistas se les ponga en la mira de las agresiones. El Relator Especial de la ONU sobre la situación de Defensores de Derechos Humanos, MICHEL FORST  se reunió con comunicadores y defensores de los derechos humanos y se fue muy preocupado. JAVIER VALDEZ CÁRDENAS era un referente en temas de seguridad del país, ha sido asesinado, así como la semana pasada MIRIAM RODRÍGUEZ, defensora de derechos humanos del Colectivo de Desaparecidos de San Fernando, en Tamaulipas.
El mismo día en que mataron a JAVIER, fue agredida a balazos la subdirectora del semanario “El Costeño”, de Autlán, SONIA CÓRODVA. En la agresión ella resultó herida, pero su hijo  JONATHAN RODRÍGUEZ  perdió la vida.
JAVIER VALDEZ CÁRDENAS nació en Culiacán, Sinaloa, en 1967. Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Como periodista, obtuvo numerosos premios en México y otros países, entre los que destacan el Premio Sinaloa de Periodismo y el International Press Freedom Award del Comité para la Protección de Periodistas, con base en Nueva York. Publicó distintos libros sobre el narcotráfico, entre ellos, Miss narco (2009), Los morros del narco (2011), Con una granada en la boca: heridas de guerra del narcotráfico en México (2014) y Huérfanos del narco. Hacía la columna “Malayerba” que era una selección de crónicas que se publicaron originalmente en el semanario Río Doce.
El Presidente PEÑA NIETO se preocupa por el crimen. Mejor que se ocupe. Que resuelva éste y los asesinatos de periodistas cuya sangre mancha ya a su gobierno. El 99 por ciento de las agresiones a la prensa sigue impune.
No es momento para claudicar ni un segundo. Lo que quieren es callar a la prensa. No les demos gusto.
LOS COMUNICADORES asesinados tienen nombre y apellidos. No se olvidan.
LOS REPORTEROS DE LA FUENTE presidencial rompieron hoy el protocolo, cuando PEÑA NIETO dio a conocer sus “Acciones por la libertad de expresión y para la protección a periodistas y defensores”. Lo que nunca se había visto y oído alguien gritó “¡justicia, no más discursos!”. Todo el peso de la ley, volvió a prometer.
HAGO ECO DE LOS CONCEPTOS finales del editorial de La Jornada, el martes:
El número de periodistas agredidos “creció de manera exponencial desde que Felipe Calderón declaró una guerra irresponsable y contraproducente contra la delincuencia organizada, recae en los gobernantes que no han sido capaces de garantizar el derecho a la vida de los ciudadanos, que han actuado con indolencia, en el mejor de los casos, ante el agudo deterioro de la seguridad pública, que han alimentado la espiral de violencia al convertir un problema originalmente policiaco en un asunto de seguridad nacional y que han sido omisas en la procuración e impartición de justicia.
“…Si las autoridades no ponen fin a esta violencia enloquecida, si no se emprende un viraje en las políticas de seguridad pública vigentes, en lo sustancial, desde el calderonato, y si este más reciente crimen no se esclarece conforme a derecho, se fortalecerá la percepción de que no hay autoridad alguna”.
DOÑA ROS y yo estamos invitados a la boda de AMIRA y HUMBERTO, este sábado en Tuxtla Gutiérrez. AMIRA es hija del matrimonio de AMIRA HABIB y CARLOS LÓPEZ ZAVALA. El contrayente es hijo del gran amigo HUMBERTO CÓRDOVA. Por supuesto, ahí estaremos.