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Foto: Quadratín Chiapas

Epistolario/Armando Rojas Arévalo Bendita tierra de asilo

Armando Rojas Arévalo/Quadratín Chiapas
 
| 05 de noviembre de 2018 | 17:51
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NAELA: La noche del domingo salimos ROS y yo a cenar a Coyoacán. La mesera que nos atendió, de unos 30 años de edad, cara angulosa, boca grande, labios carnosos y acento extranjero, muy amable. “¿Colombiana?”, pregunté. “No, señor, venezolana” ¿Que anda haciendo una venezolana como mesera y tan lejos de su tierra?”, pregunté.  “La necesidad. Tengo licenciatura en pedagogía y una maestría; salí corriendo de mi país y aquí estoy, empezando de casi cero”.

Su padre era dueño de tres ranchos ganaderos y tuvo que vender dos porque la gente que no tiene para comer entraba a los potreros y mataba las reses. El que le queda casi no tiene ya ganado y se niega a deshacerse de él porque es lo único que posee. “Vete”, le recomendó, y ella con su hija de 10 años de edad abordaron un avión hacia México, un país que no conocía pero suponía que está mejor que el suyo.

Venezuela era el país más rico de América por su petróleo, pero hoy el hambre y la pobreza han obligado a 3 millones de personas a buscar mejores horizontes de salud, seguridad, empleo y vida en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Argentina, países en donde han llegado en largas travesías a pie y camiones de pasajeros. Sólo los que tenían recursos volaron hacia México y Estados Unidos.

Los mexicanos, mientras tanto, rasgándonos las vestiduras por un aeropuerto. Ojalá nunca nos alcance ese futuro, pensé.

Los miles de centroamericanos –hondureños, salvadoreños y guatemaltecos- han salido de sus países buscando mejores oportunidades en los Estados Unidos; las fallidas políticas económicas de esos gobiernos los han obligado a desplazarse cuando menos 2 mil kilómetros en una travesía llena de tropiezos pero con la solidaridad de los mexicanos, ya no buscando el sueño americano sino en una aventura por la sobrevivencia.

ALGÚN DÍA los latinos tenían que invadir pacíficamente a los Estados Unidos, y ese día llegó. NOAM CHOMSLY destacó el pasado fin de semana,  en una entrevista con Democracy Now, que “la fuente más extrema de migrantes en este momento es Honduras, ¿por qué Honduras? Bueno, siempre fue amargamente oprimido” por Estados Unidos. Destacó que los migrantes provienen de “tres países que han estado bajo la dura dominación estadounidense, desde hace mucho tiempo, pero en particular desde la década de 1980, cuando las guerras de terror de [el ex Presidente Ronald] Reagan devastaron particularmente El Salvador y Guatemala, y en segundo lugar a Honduras”.

MIENTRAS TANTO, el primer gran grupo de migrantes –unos 4 mil- llegaron ya a la Ciudad de México donde quedaron alojados en el estadio de la Magdalena Mixhuca y quieren hablar con PEÑA NIETO y LÓPEZ OBRADOR, a fin de que el gobierno mexicano les extienda visas de trabajo que les permita moverse con libertad aquí. Otros seguirán  su caravana hacia el norte del país.

La mayoría de los migrantes son hondureños. El embajador de ese país en México, ALDEN RIVERA MONTES, ha denunciado que BARTOLO FUENTES, ex diputado del partido opositor Libertad y Refundación, fue el organizador de la caravana ofreciéndoles visas de trabajo en México y que en Estados Unidos recibirían un trato preferencial como refugiados

La presencia de migrantes ha generado una oleada de criminalización hacia ellos en muchas partes del país, porque se considera que en la caravana viajan delincuentes. Y en Estados Unidos, expresiones de xenofobia y racismo alentadas por TRUMP con fines electorales.

NO ES LA PRIMERA vez que México recibe migrantes de manera masiva. Se recuerdan las oleadas de refugiados que han sido acogidos en nuestro país, como en 1939 que el gobierno recibió a miles de españoles perseguidos por el franquismo. Se calcula que de ese año a 1942, nuestro país recibió a unos 20 mil españoles.

En 1973 cientos de ciudadanos chilenos huyeron de la dictadura de PINOCHET. Más de cinco mil chilenos se asilaron en México hasta 1980.

De 1976 a 1983 que duró la dictadura de RAFAEL VIDELA, en México se asilaron unos 8 mil argentinos.

Como consecuencia de la implacable persecución de “guerrilleros” por parte del ejército guatemalteco, a partir de 1981 Chiapas, Campeche y Quintana Roo recibieron a más de 40 mil campesinos guatemaltecos, muchos de los cuales retornaron a su país entre 1991 y 1996 merced a los Acuerdos de Paz en Guatemala.

En 2016, 17 ml haitianos que salieron de Brasil llegaron a Tijuana, con el fin de entrar a los Estados Unidos. Muchos aún continúan en esa frontera tratando de lograr su sueño.

Entre 2015 y 2017 más de 700 cubanos solicitan condición de refugiados en México.

En 2017, mil 649 venezolanos reciben visa humanitaria, pero más de 4 mil han solicitado refugio.

México es una nación bienhechora que a nadie niega cobijo. Es un camino que conduce a los Estados Unidos, donde millones de personas, entre ellas mexicanos, se han asentado a los largo de décadas para lograr el llamado “sueño americano”.

México es, digamos, tierra de paso, pero también es el solar donde está el pan y la casa para miles de perseguidos. Finalmente, miles se quedaron entre nosotros, para hacer sus hogares.

“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, es una sentencia que se le atribuye a PORFIRIO DÍAZ, después de su entrevista en la aduana de Juárez con el presidente norteamericano WILLIAM HOWARD TAFT, el 16 de octubre de 1909, en el que éste le preguntó al viejo dictador si se iba a reelegir. La respuesta está en la historia.

 

 

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