‘Amlito’ e Ivonne patean al priismo de Tabasco

En su lucha por ganar los votos de sus correligionarios en Tabasco, la yucateca Ivonne Ortega y el campechano Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como ‘Amlito’ por la cercanía que se le atribuye con el presidente Andrés Manuel López Obrador, están incurriendo en el mismo error de rodearse de operadores francamente impresentables.

En últimos días, la exmandataria de la península comenzó a difundir una propaganda dirigida a sus compañeros de la tierra de AMLO, a quienes les pregunta si desean que “Erubiel” decida las candidaturas en las próximas elecciones.

Ivonne se refiere a Erubiel Alonso Que, expresidente estatal del PRI, quien es uno de los principales operadores de Alejandro Moreno, su contendiente interno.

Para desanimar a los partidarios de ‘Amlito’, la yucateca se hace eco de las denuncias en contra de Erubiel durante los comicios intermedios de 2015, cuando varios aspirantes a alcaldes y diputados lo denunciaron en la radio por haberles pedido cantidades millonarias para hacerlos “candidatos”.

El problema no es que Ivonne Ortega le pegue ese ‘golpe bajo’ al gobernador con licencia de Campeche (si bien de manera oficial Erubiel no participa en la campaña de ‘Amlito’, a este reportero le consta que el exdiputado local ha sido enlace del campechano con actores tabasqueños, incluidos líderes de opinión); la paradoja es que también la candidata incurre en lo mismo.

Vea usted: Ivonne tiene como uno de sus coordinadores de campaña a Francisco Herrera León, también expresidente del PRI como Erubiel, e igualmente con un profundo desprestigio entre el priísmo.

Herrera León asumió la presidencia del Revolucionario Institucional el 10 de marzo de 2012, por lo que le tocó encabezar a su partido durante la pérdida de la gubernatura en las elecciones de octubre de ese año, que ganó el perredista Arturo Núñez Jiménez.

Pese a la mala dirección, el exalcalde de Centla no presentó su renuncia, como se esperaba, y quiso perpetuarse con el apoyo de su grupo político.

El 13 de julio de 2013, a un año y cuatro meses de conducir en forma desastrosa al tricolor, Herrera fue destituido por el CEN del PRI, que se vio en la necesidad de correrlo porque se negaba a entregar el edificio de la avenida 16 de Septiembre.

La cúpula nacional del Revolucionario Institucional informó en esa fecha que en lugar del exsenador nombró “de manera provisional” al chiapaneco José Antonio Aguilar Bodegas como dirigente en Tabasco.

El centleco pudo ser echado porque se le venció el término estatutario para continuar como presidente, y se le negó participar en el proceso interno para reelegirse.

No parece existir diferencias entre la trayectoria de Erubiel, que apoya a Alejandro Moreno, y la de Herrera León, que respalda a Ivonne: mientras al operador del campechano se le ha probado que terminó su gestión al frente del tricolor como un próspero empresario del ramo llantero, a Herrera se le ha señalado de ser propietario de una flotilla de taxis del aeropuerto de Villahermosa tras su incursión por la política.

Con ese tipo de priístas, son malas las señales que están mandando a Tabasco tanto Moreno como Ortega.

Sobre todo en el caso de la yucateca, cuya reputación no se encuentra manchada como la de ‘Amlito’, a quien ayer un importante diario de circulación le publicó a ocho columnas que mandó a construir una mansión de 45 millones de pesos sin que haya declarado ingresos fiscales para destinar esa suma a su lujosa casa.

La simpatía del priísmo de la tierra del presidente hacia la yucateca podía esfumarse con operadores con el nivel de desacreditación que tiene Herrera León.