Vecinos de Copainalá exigen solución a fallas en alumbrado público
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 11 de mayo de 2026.— En un ambiente de duelo, dignidad y exigencia colectiva, familias, colectivos y organizaciones se reunieron el pasado domingo en una velada en san Cristóbal de Las Casas en conmemorativa dedicada a las madres que han fallecido, han sido asesinadas o permanecen desaparecidas en México. En este contexto, el mensaje fue contundente: “¡No queremos mundial, queremos a nuestras hijas e hijos de vuelta en casa!”.

La jornada se desarrolló en medio de una creciente preocupación por la violencia crónica que afecta al país, particularmente en el estado de Chiapas. Las organizaciones denunciaron que delitos como asesinatos, tortura, detenciones arbitrarias, desplazamiento forzado y desapariciones continúan en aumento, mientras que, señalaron, persiste una narrativa oficial que minimiza o niega la magnitud de la crisis, lo que contribuye a la impunidad.
De acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta mayo de 2026 se contabilizan 133,680 personas desaparecidas en México, de las cuales 1,995 corresponden a Chiapas. A nivel nacional, una persona desaparece cada 40 minutos. Sin embargo, colectivos y organizaciones advierten que estas cifras representan solo una parte de la realidad, debido a un subregistro significativo.

En Chiapas, explicaron, el fenómeno se encuentra estrechamente vinculado a la disputa territorial entre grupos delictivos, la cual, acusan, ocurre con tolerancia o aquiescencia de las autoridades. El perfil de las personas desaparecidas refleja una tendencia alarmante: predominan hombres menores de 35 años, mujeres menores de 30 y adolescentes entre 12 y 17 años.
Las familias destacaron que cada desaparición representa una historia y una herida abierta en el tejido social: migrantes en tránsito, personas detenidas por fuerzas de seguridad, madres y padres buscadores, defensores del territorio, jóvenes reclutados por el crimen organizado y mujeres víctimas de redes de trata forman parte de esta tragedia.

En el marco del 10 de mayo, fecha tradicionalmente dedicada a celebrar a las madres, las organizaciones subrayaron que al menos 1,995 familias en Chiapas no tienen motivos para festejar. Más de 500 niñas, niños y adolescentes en el estado no podrán celebrar este día debido a la desaparición de sus madres.
Las consignas también hicieron referencia al contraste entre el ambiente festivo promovido por eventos deportivos internacionales y la realidad que enfrentan miles de familias en el país. “Mientras el mundo celebra, nosotras buscamos”, expresaron, al señalar que para quienes buscan a sus seres queridos, “su cancha es el campo de búsqueda, su playera es la ropa de trabajo y su balón son las palas y picos”.
Asimismo, recalcaron que el Estado mexicano mantiene una deuda histórica con las familias buscadoras, al no garantizar acciones efectivas contra las redes criminales ni condiciones de seguridad para quienes realizan labores de búsqueda. Advirtieron que, de no atenderse la problemática, la violencia continuará deteriorando el tejido social y normalizando prácticas de terror.
Las actividades de memoria y exigencia continuaron con la realización de marchas y movilizaciones en distintas ciudades del país, en el marco de la Velada Nacional y la Marcha Nacional convocadas por colectivos de familiares. En estos espacios también se reconoció la lucha de madres de otros países cuyos hijos e hijas desaparecieron en territorio mexicano.

Las Madres Buscadoras fueron reconocidas como un símbolo de resistencia y dignidad frente a la indiferencia institucional. “Su lucha es permanente y su ejemplo, una guía en la búsqueda de verdad y justicia”, señalaron.