TAPACHULA, Chis,.28 de noviembre de 2018.- Dos mujeres migrantes, una de Guatemala y otra de honduras, ingresaron a México en la primera caravana, ellas decidieron entregarse al Instituto Nacional de (INM) para hacer el trámite y recibir asilo en México. Ambas caminaron con sus familiares, pero no quisieron seguir hacia los Estado Unidos, simplemente querían alejarse de la violencia e inseguridad de las que eran víctimas en sus países de origen.

Diana Castellanos, salió de San Marcos Guatemala, porque era perseguida por un grupo de presuntos delincuentes, constantemente recibía llamadas de extorsión y amenazas.

Por lo que temía por su vida y la de su hijo de 12 años, los presuntos delincuentes le pedían la cantidad de 50 mil quetzales. Similar es el caso de Carmen, migrante hondureña que por seguridad decidió no dar la cara en la entrevista, ella salió del Barrio de Tegucigalpa, porque a uno de sus hermanos fue asesinado por pandilleros de la mara MS 13.

Carmen y Diana son madres de familia y están agradecidas con México, porque se sienten seguras y esperan que sus hijos tengan una nueva vida. Ellas decidieron quedarse y solicitar asilo, según ellas, los migrantes que entraron en la primera caravana y se entregaron a migración realizan el proceso para tener una legal estancia

El gobierno mexicano les ha dado empleo temporal, a unos 150 extranjeros pagándoles 5 mil pesos mensuales por barrer y mantener limpias algunas zonas del municipio, mientras arreglan sus papeles cada semana los migrantes tiene que ir a firmar a la estación migratoria siglo 21 para corroborar su estancia en la Ciudad. Descargar todos los archivos adjuntos en un archivo zip