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TUXTLA GUTIÉRREZ Chis., 16 de marzo 2026. — Ante el inicio de la próxima temporada de anidación de tortugas marinas en las playas del Soconusco, autoridades ambientales reforzaron las acciones de protección en la zona costera, particularmente en el santuario de Puerto Arista, donde históricamente se registra una de las mayores concentraciones de nidos en el estado.
En entrevista, Luis Arturo Álvarez Márquez, biólogo y coordinador del Centro de Playa del Santuario de Puerto Arista por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), explicó que las medidas que se están observando en la costa no corresponden a un “blindaje” como tal, sino a la aplicación del marco normativo ambiental que regula el uso de las playas y la protección de especies.
Álvarez Márquez señaló que, como servidor público, debe apegarse a las disposiciones institucionales, pero aclaró que en México existe un marco legal que protege los santuarios de tortugas marinas en todo el país.
“Más que un blindaje es el tema normativo. Dentro del sector ambiental existen distintas dependencias —como la Secretaría de Medio Ambiente, la CONANP, CONAGUA o PROFEPA— y cada una tiene funciones y atribuciones que, en conjunto, abonan a la protección ambiental”, explicó.
Indicó que cualquier medida o decreto relacionado con el manejo de playas debe seguir procesos formales como consultas públicas y consultas libres e informadas, por lo que las autoridades deben actuar conforme a estos procedimientos.
El funcionario también subrayó que las playas son espacios públicos donde muchas comunidades han vivido durante generaciones y han hecho uso tradicional de los recursos naturales.
“Se trata de entender las partes que nos corresponden tanto como instancias de gobierno como sociedad. Muchas veces históricamente nos hemos acostumbrado a usar estos recursos sin conocer el marco legal, pero eso no significa que no exista”, puntualizó.
El coordinador del santuario explicó que la anidación de tortugas marinas es un proceso complejo, ya que se trata de especies muy sensibles con una tasa de sobrevivencia muy baja.
De acuerdo con datos del campamento tortuguero de Puerto Arista, durante la temporada 2025 se registraron 1,958 nidos protegidos, lo que equivale aproximadamente a cerca de 195 mil huevos, considerando un promedio de 100 huevos por nido.
Sin embargo, señaló que no todos logran desarrollarse, ya que existen factores naturales que afectan la eclosión. En promedio, alrededor del 80 por ciento de los huevos logra eclosionar, aunque las probabilidades de supervivencia siguen siendo mínimas.
“De cada mil crías que nacen, solo una llega a la edad adulta y alcanza la madurez reproductiva”, explicó.
Entre las principales amenazas para las tortugas marinas se encuentran el saqueo de nidos, la depredación por fauna feral —como perros y gatos— y la caza de hembras durante la anidación.
Tan solo el año pasado, el equipo del santuario contabilizó cerca de 800 nidos saqueados, una cifra que las autoridades consideran alta.
El biólogo explicó que el saqueo no sigue un patrón fijo y depende en gran medida del nivel de participación social y de la presencia institucional en las playas.
“No solo es el saqueo. También hay situaciones de matanza indiscriminada de hembras antes de que puedan poner sus huevos”, advirtió.
Pese a los retos, Álvarez Márquez destacó que en Puerto Arista existe un trabajo comunitario importante en la protección de tortugas marinas.
Muchos de los actuales técnicos del campamento comenzaron como voluntarios desde muy jóvenes y hoy participan en actividades de restauración ambiental, vigilancia de playas, saneamiento y atención a varamientos de fauna marina.
Según explicó, a través de programas de subsidio y proyectos de conservación se ha logrado integrar a entre 150 y 200 personas de las comunidades en diversas labores de protección ambiental.
“Hay compañeros que desde los 12 años comenzaron como voluntarios y ahora son técnicos de sus propias comunidades. Eso refleja el trabajo que se ha hecho y la conciencia ambiental que se ha desarrollado”, destacó.
Finalmente, el coordinador reiteró que la protección de las tortugas marinas depende tanto de las instituciones como de la sociedad, especialmente en una zona como Puerto Arista, donde conviven actividades turísticas, pesqueras y comunitarias en un mismo territorio.




