La Comida Rápida Amenaza Nuestra Identidad Zoque: "Sin Nuestra Gastronomía, No Somos Nada"
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 9 de abril 2026.-En los últimos días, vecinos del ejido Plan de Ayala, al sur de Tuxtla Gutiérrez, comenzaron a difundir la noticia de un posible “hallazgo arqueológico” en un predio de la zona. Sin embargo, la versión oficial acaba de poner orden al asunto: no hay descubrimiento reciente, sino un sitio ya conocido y documentado desde hace más de seis décadas.

Personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chiapas realizó el pasado 31 de marzo una visita de verificación en el punto señalado. Tras el análisis en campo, confirmaron que los restos pétreos corresponden al sitio arqueológico San Agustín, el cual está debidamente registrado en el banco de datos del instituto y fue investigado por primera vez en 1959 por el arqueólogo Carlos Navarrete Cáceres.

Lo que hoy se puede observar es una plataforma prehispánica de dos cuerpos, levantada con mampostería, adobe y aplanados de cal y arena. Sus dimensiones son considerables: aproximadamente 30 metros de largo por 15 de ancho, y alcanza 1.80 metros de altura. Los especialistas la vinculan con la antigua ocupación zoque en el valle de Tuxtla, mucho antes de la llegada de los españoles.
Pero el sitio no está en su mejor momento. Durante la inspección, los arqueólogos identificaron afectaciones provocadas por el crecimiento desmedido de vegetación, así como por intervenciones recientes en el terreno. Ante ese panorama, el INAH anunció que dará seguimiento técnico al caso y evaluará acciones de conservación y protección, en coordinación con el dueño del predio y las autoridades ejidales.

El mensaje final del instituto es claro: San Agustín no es un descubrimiento de última hora, sino un legado ancestral que forma parte del patrimonio de todos los chiapanecos. Y aunque la institución se encargará de los siguientes pasos técnicos, insisten en que la comunidad también juega un papel fundamental. Denunciar afectaciones, evitar daños y mantener la mirada sobre estos vestigios puede marcar la diferencia entre su preservación o su deterioro definitivo.