Padres cierran escuela Juan de la Barrera por domo en ruinas y falta de apoyo
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 19 de mayo 2026.-Estudiantes de la Escuela Normal del Estado marcharon este día desde en Tuxtla Gutiérrez desde su plantel educativo hacia el Palacio de Gobierno en Chiapas para exigir la destitución del nuevo director que fue designado sin el consenso del comité estudiantil. Los normalistas denuncian que el nuevo maestro fue amenazado por la Secretaría de Educación, además de señalar un presunto desvío de recursos por más de 450 mil pesos.

De acuerdo con los manifestantes, de 350 solicitudes presentadas para realizar exámenes, a cada estudiante se le cobró mil 500 pesos, lo que suma un total de 450 mil pesos. Sin embargo, aseguran que el comité de alumnos no fue informado sobre el destino de ese dinero. “Ese dinero es de las cuotas, también de las fichas. No sabemos dónde lo pusieron. El director nos dice que no saben dónde se fue”, denunciaron.
Los normalistas también manifestaron su inconformidad porque la Secretaría de Educación, presuntamente coludida con el director cesado Armando Urbina Zenteno, les ha dado respuestas evasivas. “Nos causa mucha gracia que en la Secretaría nos dijeran que las pruebas no eran suficientes para proceder contra el maestro. Hay un video donde él dice que había robado nada más por un año”, señalaron.

Además, recordaron que en su momento fueron cesados seis alumnos del comité y varios maestros, aunque algunos de estos últimos están regresando. “La Contraloría nos menciona que no puede proseguir porque no tienen pruebas suficientes. Nosotros estamos cansados de las mismas respuestas”, expresaron.
Los estudiantes cuestionaron por qué no se les entrega una auditoría: “Nos dijeron que una auditoría no nos la pueden dar a nosotros. ¿Por qué no nos la van a dar si es nuestro dinero? Estamos cubriendo colegiaturas y no nos dicen en dónde se va”. También señalaron la existencia de “cuentas fantasmas”.

Próximamente, explicaron, se inscribirán 300 compañeros más, cada uno con una ficha de mil 500 pesos, lo que sumaría otros 450 mil pesos que, anticipan, no se verían reflejados. “Hay muchos maestros que quisieron renunciar porque estaban coludidos con nuestro director y demuestran que tienen miedo. Qué fácil sería que nos dieran la rendición de cuentas”, agregaron.
Los normalistas denunciaron que en la Secretaría de Educación “nos dan mil vueltas. Nosotros ya no queremos seguir con eso, queremos una respuesta concreta e inmediata. Esa transparencia que nos menciona el gobierno debe hacerse realidad. Nosotros necesitamos ver el fin de la impunidad”.

Con tono de indignación, uno de los estudiantes planteó: “¿Por qué no nos han brindado esa educación? Nosotros vamos para docentes. ¿Cómo quieren que mejoremos el futuro si no nos apoyan en el presente?”.
Señalaron que tras la salida de Armando Urbina —quien, según los alumnos, realizó malas prácticas— entró un director interino que también fue chantajeado por la Secretaría de Educación. “Le dijeron que protegiera a Armando. Tenemos comunicación directa con él, estamos trabajando juntos, pero nos desanima que nuestras autoridades estén vendidas. Al directivo le amenazaron con represalias si no hacía lo que le pedían”.
Los estudiantes también manifestaron temor: “Sabemos la magnitud de poder que tiene este directivo. Tenemos miedo de que nos expulsen o haya represalias en calificaciones, porque hay ciertos maestros que no apoyan esta movilización”.

La marcha, dijeron, es un trabajo en conjunto producto del cansancio. “Venimos acá al Palacio de Gobierno y notamos… ¿qué tengo que hacer? ¿Es necesario venir a hacer un escándalo, a ponerme fuerte para que me hagan caso? Nosotros somos estudiantes, no somos delincuentes. Muchas personas nos catalogan así, pero solo estamos pidiendo educación de calidad”.
Finalmente, los normalistas advirtieron que radicalizarán sus propuestas si no son atendidos: “Todo va a ir subiendo. ¿Qué tenemos que hacer para que nos hagan caso? Ya no sabemos. Llegamos con documentos, con pruebas, y no basta”. Afirmaron que muchos provienen de zonas de alta pobreza y asisten a una escuela pública con la esperanza de superarse. “Si seguimos así, nuestra escuela va a desaparecer. Nosotros queremos hacer el cambio”.