De Rey de la Cemita a Rey de la Tortilla: poblanos que triunfan en EU
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 30 de junio 2026.- Aunque las empresas familiares representan la base de la economía chiapaneca y mexicana, su futuro pende de un hilo. Especialistas advierten que la falta de una adecuada planeación para la sucesión generacional y la ausencia de estructuras de gobierno sólidas mantienen en riesgo a miles de estos negocios en el estado.
El panorama es alarmante, ya que estas compañías no solo son el sustento de muchas familias, sino que son el motor que genera la mayoría de los empleos formales en el país. El principal problema radica en la concentración de poder y la falta de preparación para el relevo.
De acuerdo con Carlos Reyes del Es el Colegio de Contadores de Chiapas, uno de los errores más comunes en este tipo de empresas es la dependencia total de la figura del fundador o dueño. "Muchas de las empresas en Chiapas y a nivel nacional dependen directamente de la administración del dueño. El problema es que el dueño no deja la empresa hasta que fallece o se enferma, y los herederos no están capacitados para asumir el control", explicó un especialista en el tema .
Esta situación se agrava porque, en muchos casos, el fundador concentra todas las decisiones y no prepara a quienes lo sucederán. Cuando fallece o se ve obligado a dejar el negocio, la falta de organización y los conflictos familiares provocan que muchas compañías desaparezcan.
En Chiapas, el contexto es aún más complejo.
"En Chiapas incluso el porcentaje puede ser mayor, porque la mayoría son empresas familiares pequeñas. El problema es que muchas no tienen costos establecidos ni están institucionalizadas, y crecen únicamente bajo las ideas del dueño", advirtió el especialista. La mayoría de estos negocios operan sin protocolos, consejos de administración o una planeación estratégica, lo que los hace extremadamente vulnerables.
Frente a este escenario, los expertos hacen un llamado a los empresarios a tomar medidas para garantizar la continuidad de su legado. La principal recomendación es establecer un protocolo familiar que defina claramente las reglas del negocio.
"Lo primero es establecer un protocolo familiar. Los socios deben definir quién administrará la empresa y no debe ser por consanguinidad, sino por preparación. También debe institucionalizarse la empresa, crear órganos de gobierno y un blindaje jurídico para garantizar su permanencia", indicó .
La clave, concluyen, está en profesionalizar la administración y elegir a los futuros directivos por su capacidad y preparación, y no únicamente por su parentesco con el fundador. Solo así se podrá asegurar la continuidad de los empleos, el patrimonio construido por generaciones y la estabilidad de la economía estatal.




