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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 13 de Octubre 2026.-En los hogares de Chiapas, el acto cotidiano de preparar los alimentos sigue ligado al fuego de la leña. De acuerdo con datos recientes, el 43.4% de las viviendas en la entidad utilizan leña o carbón como su principal combustible para cocinar, una cifra que coloca a Chiapas en el primer lugar a nivel nacional y que enciende las alarmas sanitarias.
La dependencia de estos materiales no es un simple dato estadístico; es un factor de riesgo directo para miles de familias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la inhalación frecuente del humo generado por la combustión de madera incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Aunque el problema afecta a todo el núcleo familiar, las personas encargadas de la cocina —generalmente mujeres— y los niños pequeños que permanecen en el hogar son los más vulnerables, al pasar más tiempo expuestos en espacios cerrados o con ventilación deficiente.
Ante este panorama, la transición hacia combustibles más limpios, como el gas, no es una tarea sencilla. Para muchas comunidades rurales, adquirir un cilindro de gas representa un gasto recurrente que no está al alcance de todos los bolsillos. De hecho, se ha documentado que incluso las familias que ya han recibido estufas y cilindros por parte de programas sociales continúan recurriendo a la leña para preparar sus alimentos, simplemente porque no pueden costear la recarga del combustible.
Una de las alternativas que se han impulsado son las estufas mejoradas, diseñadas para reducir la emisión de humo y partículas contaminantes en el interior de las viviendas. Investigaciones en comunidades rurales han demostrado que estos equipos disminuyen la concentración de agentes nocivos en comparación con los fogones tradicionales. Sin embargo, su éxito real depende en gran medida de que se adapten a las necesidades y costumbres de cada familia, y de que su mantenimiento sea viable.
El panorama actual evidencia que el problema no se resolverá con soluciones superficiales. Se requiere una estrategia integral que garantice a los chiapanecos el acceso a opciones energéticas que puedan pagar y mantener a largo plazo, acompañadas de políticas públicas que mejoren la ventilación en las cocinas. Mientras esas condiciones no se cumplan, la leña seguirá siendo, para millones, la única alternativa accesible para llevar un plato de comida a la mesa.




