MORELIA, Mich., 28 de junio de 2020.- Con tres sacerdotes muertos a causa de Covid 19, los templos de las cinco diócesis de la Iglesia Católica en Michoacán reinician el culto público y las actividades religiosas, bajo un estricto protocolo que permita evitar la transmisión y contagio del coronavirus.

Este domingo, la arquidiócesis de Morelia dio a conocer que el 25 de junio falleció el párroco Francisco Javier Arteaga de la Diócesis de Tacámbaro y el viernes pasado el padre Víctor Ramírez Aguilar, rector en el Seminario de la Congregación en San Pedro de los Sauces, en el municipio de Tarímbaro.

El pasado 18 de junio falleció el sacerdote Carlos López Aceves quien estaba al frente de la parroquia de El Señor del Rescate, ubicada el poniente de la capital michoacana, por lo que tan solo en 10 días hay fallecido a causa de Covid 19 tres sacerdotes de la Iglesia Católica.

En el protocolo dado a conocer este domingo por la Arquidiócesis de Morelia se indica que la reapertura queda a criterio del ministro responsable y su equipo y en todo caso deberá hacerse con base en la normativa y lineamientos de la nueva convivencia, conforme al sistema de banderas de riesgo sanitario determinados por el Comité de Seguridad en Salud en el estado.

El reinicio será gradual y progresivo, dependiendo de la evolución de la epidemia de COVID-19 en el Estado y en cada municipio; se iniciará con un número reducido de personas y podrá ir aumentando siempre estableciendo la sana distancia, con el uso de cubre bocas, marcando de forma precisa y gráfica los espacios determinados para su uso.

Establecer con toda claridad que quien tenga cualquier síntoma de resfriado o de enfermedad respiratoria no asista a la celebración, así como la población en riesgo como diabéticos, hipertensos, adultos mayores, obesos, problemas inmunológicos.

El culto se iniciará con una previa desinfección de los lugares de culto y reuniones y la limpieza en todas sus áreas, incluidas bancas, sillas, mesas, perillas, baños; establecer la sana distancia entre bancas y sillas y marcar con una etiqueta, colocar en las entradas tapetes desinfectantes, determinar puertas de entrada y salida.

Evitar el uso de instrumentos comunitarios para evitar el contagio, suplir las formas de saludo y contacto físico entre la comunidad por signos de afecto a distancia que disminuyan el riesgo de contagio e informar a los miembros de su comunidad que es necesario llevar su equipo de protección como cubrebocas, mascarillas y gel antibacterial aunque este se ofrecerá a la entrada y salida, son las medidas mínimas que deben seguir religiosos y feligreses.