Aumentan las mordeduras de serpiente en Yucatán durante 2026
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; 27 de agosto 2026.-En Chiapas, envejecer es sinónimo de incertidumbre económica. Durante el segundo trimestre de 2026, el 73.9 % de la población ocupada en la entidad laboraba en la informalidad, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esto significa que miles de trabajadores jamás cotizaron para una jubilación y hoy, al llegar a la tercera edad, carecen de ingresos fijos más allá de los apoyos sociales.
El costo de la canasta alimentaria aumentó 4.6 % anual en julio pasado, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Para un adulto mayor, ese incremento golpea directamente su bolsillo, pues la comida es el gasto más pesado en sus hogares. A ello se suman luz, agua, gas, transporte, vivienda y medicamentos, que cada familia debe ajustar a sus magros ingresos.
Trabajar tampoco es una salida fácil: solo el 30.2 % de las personas de 60 años o más en la región sigue activo laboralmente, generalmente por cuenta propia, en comercio o en el campo, según el Censo del Inegi. El resto depende de la Pensión para el Bienestar, que en El Socorro beneficia a unos 26 mil adultos mayores con 6 mil 200 pesos bimestrales —apenas 3 mil 100 mensuales—, una cantidad insuficiente ante el alto costo de vida.
La situación se agrava en Tapachula, donde 8 mil personas de la tercera edad viven solas. Eso encarece el sostenimiento del hogar y vuelve más pesadas las tareas cotidianas. Para muchos, la pensión gubernamental es su única alternativa de subsistencia.
Especialistas alertan que esta problemática merece un análisis urgente para evitar el abandono y la pobreza en la vejez chiapaneca. Sin políticas que ataquen la raíz informal del empleo, el futuro de los adultos mayores seguirá siendo precario




