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Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. En el fraccionamiento El Zoque, una iniciativa ciudadana se ha convertido en el principal refugio y punto de apoyo para animales en situación de calle. Desde hace cuatro años, Maricarmen Mancilla mantiene con recursos propios el “Mishi-espacio”, un lugar dedicado a la alimentación, atención y esterilización de gatos abandonados en la zona.
Lo que comenzó como un acto espontáneo de alimentar a un par de gatitos que merodeaban frente a su casa, se transformó en un proyecto comunitario sostenido con esfuerzo personal. Maricarmen relata que, al investigar de dónde provenían los animales, descubrió una vivienda donde los gatos se reproducían sin control. Ante el evidente abandono y la falta de responsables, decidió actuar.
Hasta la fecha ha logrado esterilizar a 50 gatos, aunque solo 15 permanecen de forma permanente en el refugio improvisado, mientras otros llegan por las noches o madrugadas a beber agua y alimentarse. El espacio funciona también como comedor comunitario para perros callejeros.
El Mishi-espacio se sostiene sin apoyo institucional ni vecinal. Para cubrir gastos de alimento, esterilizaciones y medicinas, Maricarmen organiza actividades y ventas: semillas, dulces a granel, comidas de temporada y postres navideños. “Todo lo que recibo es 100% para mi proyecto”, afirma.
Aunque no recibe aportaciones económicas de los vecinos, sí ha encontrado respeto y empatía. Para garantizar la seguridad del área instaló cámaras de vigilancia, desde donde puede monitorear cualquier movimiento alrededor del refugio. “Afortunadamente nunca he tenido un problema; algunos vecinos incluso me felicitan cuando ven las entrevistas del Mishi-espacio”, comenta.
Una característica única de su iniciativa es el sistema de identificación mediante un pequeño tatuaje. Este distintivo, recomendado por el veterinario colaborador, permite reconocer a los gatos ya esterilizados, evitando duplicidades y facilitando el control de la población felina. “Me ha funcionado súper bien; así sé quién está esterilizado y quién es parte del Mishi-espacio del Zoque”, explica.

Los gatos que viven en el Mishi-espacio no están disponibles para adopción. Muchos son
de la calle o llevan años viviendo en la zona, por lo que su adaptación a un hogar sería complicada. Sin embargo, Maricarmen gestiona adopciones responsables con otros gatos que mantiene en hogares temporales, donde aprenden a usar arenero, rascaderos y a convivir con humanos, facilitando su integración en nuevas familias.
Con el objetivo de continuar su labor y promover la responsabilidad en la adopción, Maricarmen invitó a la ciudadanía a participar este domingo 7 de diciembre en una jornada de apoyo en el Parque Tuchtlán, organizada junto a Huellas Chiapas. El evento se desarrollará de 9:00 a 16:00 horas, contará con acopio de alimento y una pasarela de adopción de gatitos aptos para integrarse a un hogar.
“Estas fechas son peligrosas para los animalitos porque muchos los piden como regalos. Un animal no es un juguete. Hay que adoptar con conciencia”, advierte.
El trabajo de Maricarmen no solo ha mejorado la vida de decenas de animales del fraccionamiento, sino que ha impulsado una reflexión sobre la importancia de la esterilización, el respeto a los seres vivos y la responsabilidad que implica adoptar. Su Mishi-espacio, único en la ciudad, es hoy un símbolo de empatía y acción comunitaria en favor de quienes no tienen voz.




