Pensión insuficiente y vejez precaria: el drama de miles en Chiapas
Durante 2026, los accidentes han continuado, dejando al menos un fallecido y múltiples incidentes con tráileres.
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis; 13 de agosto 2026.- Cada año, cientos de conductores enfrentan uno de los tramos más peligrosos del estado: la temida Curva del Diablo. En los últimos 30 años, este punto sobre la carretera que conecta Arriaga con Tapachula ha sido escenario de entre 300 y 400 accidentes, la mayoría volcaduras de vehículos de carga, convirtiéndolo en un foco rojo para las autoridades y los transportistas.
El peso de los tráileres, la velocidad inadecuada y las condiciones del asfalto se combinan en una fórmula letal. De cada 10 siniestros registrados en esta zona, nueve involucran a unidades pesadas, lo que evidencia que el riesgo no es parejo: los conductores de transporte de mercancías son los más expuestos.
Lejos de ser un problema del pasado, 2026 ha traído nuevos episodios. En julio pasado, dos vehículos sufrieron incidentes viales en el tramo Huixtla-Tuzantán, y en abril, un hombre perdió la vida al ser atropellado en la noche en las inmediaciones de la curva. Estos hechos renovaron la alerta entre vecinos y automovilistas, que exigen medidas concretas.
El arquitecto Julio César Flores, conocedor de la zona, señaló que, pese a la antigüedad del problema, la atención sigue siendo insuficiente. "Esta carretera es vital para el comercio y el traslado de pasajeros hacia Tapachula y la frontera sur. Un accidente aquí no solo afecta al conductor, sino que interrumpe toda una cadena logística", explicó.
Especialistas coinciden en que instalar señalamientos visibles con anticipación, colocar reductores de velocidad, reforzar la vigilancia en horas pico y mejorar el mantenimiento del pavimento podrían reducir significativamente los percances. Sin embargo, hasta ahora, las acciones han sido insuficientes.
Mientras las autoridades locales y federales no pongan el ojo en esta curva, el camino seguirá siendo una ruleta para quienes diariamente arriesgan su vida para mover la economía de la región. La Curva del Diablo no es solo un nombre legendario: es un recordatorio de que la carretera puede convertirse, en segundos, en una trampa mortal.




