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PUEBLA, Pue., 30 de agosto de 2025.- Construido para honrar a los héroes de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, el obelisco denominado la Vela Votiva actualmente se encuentra en total abandono. De su interior desaparecieron la bandera mexicana que adornaba su parte superior y el pebetero que le dio su nombre.
En la actualidad sólo le adorna la maleza a su alrededor y montoneras de basura entre sus paredes, llenas de grafitis. Incluso la glorieta que alguna vez permitía observar este monumento, ahora solo se encuentra parcialmente.
Fue cerrada por la construcción del puente que cruza la autopista México-Puebla. El monumento que se erigió para enaltecer a los caídos en la confrontación que se registró en los fuertes de Loreto y Guadalupe, entre el Ejército de Oriente y las fuerzas francesas, ahora sirve de refugio para vagabundos y malvivientes.
Esta es parte de su historia: la Vela Votiva fue inaugurada el 5 de mayo de 1962, dentro de los festejos por el centenario de la Batalla de Puebla, en la que el general mexicano Ignacio Zaragoza organizó la defensa de la ciudad de Puebla para enfrentar a las tropas francesas. Al Ejército Mexicano se le unieron batallones de serranos. Estas milicias estuvieron conformadas por hombres originarios de comunidades de la Sierra Norte de Puebla.
La Batalla de Puebla, registrada el 5 de mayo de 1862, se dio en el marco de la Segunda Invasión Francesa a México. El ejército francés, que entonces era considerado la fuerza militar más poderosa del mundo, cayó ante los nacionales.
Estuvo bajo el mando de Charles Ferdinand Latrille, Conde de Lorencez. En la inauguración del citado obelisco el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, fue quien encendió la Vela Votiva en memoria de los combatientes de la Batalla del 5 de mayo de 1862, que es el primer año que aparece inscrito en su fachada junto con la leyenda: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) esta estructura está hecha de piedra de cantera y tiene una altura de más de 30 metros. En su interior colgaba una antorcha, que representaba la flama de la Vela Votiva y en lo más alto del inmueble había una bandera de México. En la fachada también aparece la figura de un indígena de la Sierra Norte.
. Al frente del monumento se encuentra una escultura en la que aparecen los rostros del General Ignacio Zaragoza, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, personajes de la historia de México que también son recordados en este edificio.
En la obra aparece la firma de su escultor, Rodrigo Arenas Betancourt. Este obelisco se encuentra en la entrada de la ciudad de Puebla, en lo que fue la rotonda de la Calzada Ignacio Zaragoza, que servía de entronque de la citada rúa con la autopista México-Puebla, frente al estadio Cuauhtémoc. Actualmente, este monumento ha quedado casi oculto tras la construcción del puente elevado de la Calzada Zaragoza y el segundo piso de la autopista. El diseño del obelisco presenta una estructura en forma de espiral.
El diseño y construcción corrió a cargo de los arquitectos Jorge Bravo y Fernando Peña. De acuerdo con los autores, su diseño se interpreta de la siguiente forma: “La patria envuelve a sus hijos, los arropa”. Por eso tiene la forma de un lienzo en espiral, con un espacio al centro para el respeto y la reflexión.
Según parece, no se cumplió la intención del diseñador en cuanto al efecto esperado, la de un santuario a los héroes de la patria, con sus bustos alrededor de una vela votiva, la cual pende de unas cadenas que la sujetan al centro del atrio. Quizá pensó que su obra iba a ser muy visitada y que la gente iba a experimentar este efecto emotivo.
La realidad es que muy pocos poblanos saben lo que había en su interior. Peor aún, por su diseño se le conoce desde hace tiempo como el Monumento al Taco, incluso algunos aseguran que se edificó para reconocer al taco árabe, tan representativo de la entidad.
En 2012, cuando se conmemoró el 150 aniversario de la Batalla del 5 de Mayo, se realizaron algunas remodelaciones y se celebró una ceremonia conmemorativa, después de esto el inmueble quedó en total abandono. Incluso el monumento, que en su concepción e idea, representa a una vela votiva, la cual debería tener en su interior una luz perpetua que conmemore la gesta heroica, salvo en la inauguración, nunca más volvió a encenderse.
Cabe mencionar que vela votiva se refiere a una vela, generalmente de color blanco o en un tono amarillento, utilizada para ser quemada como ofrecimiento votivo, es decir, por voto o promesa, en una ceremonia religiosa. El elemento votivo es el intercambio de la ofrenda hecha, por la respuesta de Dios a sus oraciones.