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Foto: Foto Archivo

Pueblos fronterizos de México y Guatemala dicen no al Comando Sur de EUA

Milena Mollinedo/Quadratín Chiapas
 
| 17 de Mayo de 2017 | 18:11
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SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis., a 17 de mayo del 2017.- Los pueblos transfronterizos manifiestan un rotundo no a la presencia del Comando Sur de Estados Unidos, en la frontera Guatemala y México.

En un manifiesto Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes, A.C., Mesa Transfronteriza Migraciones y Género, expone, “bajo el argumento de vigilar los flujos migratorios y perseguir a cárteles del crimen organizado.

Desde inicios de este año 2017, se viene concretando un nuevo pacto militar entre Estados Unidos (EUA), México y los países de Centroamérica para incrementar la presencia del Comando Sur de EUA en la frontera de Guatemala y México.

Hecho que significaría incluso que por primera vez en la historia reciente haya operaciones oficiales del ejército de los Estados Unidos en territorio mexicano.

Hasta el momento hay muy poca información pública y oficial al respecto, sin embargo, la suma de algunos elementos nos permite concluir que se pretende una nueva ola en el histórico intervencionismo militar y económico de Estados Unidos en América Latina.

Ante ello, como pueblos transfronterizos resistimos y nos oponemos rotundamente al despojo de nuestros territorios y nuestros cuerpos vía la ocupación militar, así mismo defendemos la vida, la dignidad y nuestra integridad.

1 El Comando Sur de EUA (USSOUTHCOM, por sus siglas en inglés) es un mando conjunto integrado por militares y civiles del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Marines, la Guardia Costera, y las agencias federales de inteligencia. Así mismo opera mediante Operaciones Especiales Conjuntas, Fuerzas de Tareas Conjuntas, una Inter-agencia Conjunta de Fuerzas de Tarea (Joint Interagency Task Force), y las oficinas de Asistencia para la Seguridad. Teniendo su principal base de operaciones en Miami, Florida.

2 Actualmente hay dos acontecimientos de mucha preocupación y que nos exigen movilizarnos: 1) Por un lado el mensaje con motivo de la Conferencia de Seguridad de Centroamérica, CENTSEC 2017, realizada el pasado 25 de abril, en la cual se anunció la instalación de una Fuerza de Tarea del Comando Sur de EUA en el Departamento fronterizo de Petén, en colaboración con los ejércitos de México y Guatemala, para operar a lo largo de la frontera.

 2) Por otro lado, el anuncio de una próxima Conferencia de alto nivel sobre seguridad y economía para México y Centroamérica a realizarse del 14 al 16 de junio en Miami, Florida, donde una parte de la misma se llevará dentro de la base militar del Comando Sur de EUA, y en la cual se prevé la mutación del Plan Alianza para la Prosperidad para darle un enfoque primordialmente militarista y de reinversión de capitales privados en la región.

Desde hace varios años los pueblos y organizaciones de la región mesoamericana hemos denunciado distintos actos de militarización en nuestros territorios, pero el pasado 25 de abril se dio un paso más en la escalada militarista por parte de los Estados Unidos.

Así, en el marco de la rueda de prensa al cierre de la Conferencia de Seguridad de Centroamérica, CENTSEC 2017, el Secretario de Defensa de Guatemala, anunció brevemente la instalación de “al menos una nueva base militar del Comando Sur de EUA en el Departamento de Petén, Guatemala” con el objetivo de realizar operaciones conjuntas vía aérea, marítima y terrestre a todo lo largo de la región transfronteriza de México con Guatemala, bajo el argumento de vigilar los flujos migratorios y perseguir a cárteles del crimen organizado.

En un tono de celebración sobre los acuerdos de la CENTSEC 2017 resaltó que ‘‘son encuentros estratégicos y claves para afinar los mecanismos, rutas de migrantes, contrabando de ganado, la utilización de personas para el paso de droga. La ausencia del Estado no es un secreto en Guatemala; con estas reuniones tratamos de estar mejor organizados para generar gobernabilidad y restarle fuerza al crimen organizado’’.

Este tipo de posicionamientos por parte de los ejércitos de la región dejan ver que son la clase militar la que asume las labores de “gobernabilidad” bajo regímenes de Estado supuestamente civiles y democráticos, y que por lo tanto privilegian los enfoques de seguridad nacional, ahora hemisférica, por encima de la realización de los derechos

fundamentales de las poblaciones locales; y que a su vez asumen a las personas migrantes como una supuesta amenaza a la seguridad de la región, al mismo tiempo que se les criminaliza de forma abierta y reiterada.

Es importante resaltar que la CENTSEC 2017, de forma inédita en esta ocasión, fue organizada por el Estado mexicano, y como coanfitriones fungieron el Comando Sur y al Comando Norte de EUA3, quienes llevaron la batuta de los acuerdos durante los días 23, 24 y 25 de abril.

Sin embargo, ninguno de los titulares ni representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaria de Marina de México, ni del Comando Sur y Norte de EUA se hicieron presentes durante la rueda de prensa al cierre de la Conferencia, realizada en Cozumel, Quintana Roo; lo cual presupone que fue planificado para evitar cualquier impacto mediático y social en ambos países en el corto plazo.

De la misma forma, el periódico La Jornada (en su versión electrónica) fue el único medio de difusión a nivel nacional en México que cubrió las palabras de cierre de la CENTSEC 2017, en la que se anunciaba este pacto militar transnacional. En medios de Estados Unidos prácticamente no se tocó el tema, e igualmente muy pocos periódicos centroamericanos (de Guatemala y El Salvador) abordaron el cierre de la Conferencia y sus conclusiones más concretas.

Como antecedente a la militarización transfronteriza, es oportuno señalar a la Iniciativa Mérida, como estrategia de seguridad regional, aprobada en junio de 2008 por el Congreso de EUA, destinando a lo largo de los años más de USD$3,00 millones en la región, y la cual tiene a su vez sus antecedentes en el Grupo de Alto Nivel sobre Seguridad Fronteriza (GANSEG), creado en el 2002 por los gobiernos de México, Guatemala y Belice, con el objetivo de enfrentar el crimen organizado transnacional.

Finalmente, en julio de 2014 el Plan Integral para la Frontera Sur resulta la evolución de la misma estrategia militar impulsada desde la Iniciativa Mérida.

También resulta revelador que esta escalada en la cooperación militar y de inteligencia entre México y EUA ya se venía proyectando desde hacía varios años, según lo reconoce el propio Secretario de Defensa de Guatemala.

Sin embargo, el trasfondo de este tipo de confabulaciones castrenses es más profundo de lo que parece a simple vista.

De acuerdo a un telegrama filtrado por Wikileaks el 18 de octubre de 2012 (latam México 1009106) esta nueva fase de la cooperación internacional en la era Trump, data desde antes del 2010 con la administración de Barack Obama7.

El documento revela que un equipo de inteligencia de México (CISEN) y el entonces embajador en los Estados Unidos, Arturo Sarukhán, realizaron reuniones secretas con el Comando Norte de EUA en las instalaciones del Pentágono.

Al respecto, el Jefe del Comando Norte reconocía en aquel entonces que “las conversaciones entre agencias (de inteligencia y militares) hablan que el aumento de la ayuda militar ha sido discreto para evitar un contragolpe público en México”, al mismo tiempo que se cuestionaba: “la pregunta es ¿qué van a aceptar de nosotros los militares mexicanos?” sobre la viabilidad política en aquel momento para operar directamente.

De igual forma, en el documento se revela que la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, justificaba en 2010 la intensificación de la cooperación militar con México bajo el argumento de que la actividad del crimen organizado en territorio mexicano alcanzaba niveles de “narco-insurgencia” con lo cual abría las puertas a estrategias militares contrainsurgentes al estilo de las proyectadas en los países de Oriente Medio.

El segundo acontecimiento que prende todas las alertas está por venir dentro de unas semanas. El Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado de EUA han convocado a una Conferencia de alto nivel sobre seguridad y economía para México y Centroamérica a realizarse del 14 al 16 de junio en Miami, Florida, participando esta vez como coanfitrión el Estado mexicano.

La conferencia tiene como objetivo discutir las causas del desplazamiento forzado y la migración únicamente desde un enfoque económico y de seguridad, dejando de lado las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, protección a grupos vulnerables y refugio.

Para esta Conferencia estarán presentes por parte de EUA, el Vicepresidente Mike Pence, el Secretario de Seguridad Nacional John Kelly, el Secretario de Estado Rex Tillerson, además de los Secretarios de Comercio, y de Hacienda por parte de EUA, los Presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, así como altos mando del gobierno mexicano (sin confirmar quiénes hasta el momento); y como invitados figuran la Unión Europea, algunos países europeos, Panamá, Costa Rica, Canadá, Colombia y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), más representantes del sector privado (sin especificar cuáles gremios hasta el momento).

John Kelly fungió como jefe del Comando Sur entre finales de 2012 y enero de 2016; siendo uno de los autores intelectuales y principal impulsor del actual Plan Alianza para la Prosperidad (junto con el BID), concretizado a finales 2015, en 2016 por un monto oficial de USD$750 millones y de USD$1,000 millones para 2017. Inicialmente se previó con una duración de 5 años, del 2016 al 2020.  Ex director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile.

Ahora bien, ¿cuáles acuerdos se están maquinando posiblemente para esta Conferencia? Por lo pronto se tiene planificado tener el primer día de reuniones al interior de la base militar del Comando Sur en Miami, se ha excluido hasta el momento la presencia de alguna organización no gubernamental de EUA o México y se perfila como el acto conclusivo de una serie de negociaciones que se han llevado en los últimos meses a puertas cerradas.

El caso mexicano resulta paradigmático puesto que de acuerdo a declaraciones extraoficiales de personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se puede entrever que a cambio de “mejorar” el piso de negociación del TLCAN entre ambos países, el gobierno mexicano estaría finalmente concediendo la realización de operaciones oficiales del ejército de EUA en territorio nacional; es decir, bajo la misma óptica de lo revelado por el cable de Wikileaks de 2010, ahora sí sería factible que el ejército mexicano acepte la intervención militar norteamericana. Esto es congruente también con la reciente llamada telefónica entre los presidentes Trump y Peña Nieto, y los sobrevuelos del Comando Sur y Norte de EUA en la frontera con Guatemala y México el pasado 30 de enero de 2017 en Tapachula, Chiapas.

Además que se impulsa a México para que fortalezca su presencia militar en Centroamérica.

Todo indica que como punto central de esta Conferencia se pretende realizar modificaciones sustanciales al Plan Alianza para la Prosperidad para el Triángulo Norte de Centroamérica, reformulándolo para promover mayor inversión privada proveniente de EUA, intensificar el comercio oficial de armas y equipo militar, así como para extender las Fuerzas de Tarea del Comando Sur en Guatemala por lo pronto, e incursionando hacia México.

Resulta revelador el lenguaje del Secretario de Estado Rex Tillerson en un discurso pronunciado apenas el pasado 3 de mayo, en el cual vincula el trinomio de la migración, el crimen organizado y el terrorismo para pretender legitimar el enfoque de seguridad nacional a partir de la militarización y la inversión privada en el exterior

(como fuente del crecimiento económico norteamericano):

“Debemos asegurar a la nación. Debemos proteger a nuestra gente. Debemos proteger nuestras fronteras. Debemos proteger nuestra capacidad de ser la voz de nuestros valores ahora y por siempre. Y sólo podemos hacer esto con la prosperidad económica. Entonces esto es la política exterior proyectada con una capacidad fuerte para hacer cumplir la protección de nuestras libertades con un ejército fuerte.

En particular, invertimos mucho esfuerzo en México debido a las problemáticas de la transmigración y del crimen organizado … No sólo ellos son una amenaza para nosotros y para la estabilidad en México y el látigo de las drogas que solamente fluyen hacia este país, ellos también son parte de redes financieras del terrorismo integrado.

Entonces esto es vital para nosotros por

ciertas razones y esperamos con impaciencia hacer algún progreso allí… En realidad actualmente estamos organizando un evento en Miami para atraer a aquellos líderes y poder hablar con ellos sobre cómo nos organizamos mejor para enfrentar estas problemáticas y cómo podemos atraer más capital privado hacia oportunidades de inversión en América Latina y Central”.

Ante estos dos acontecimientos resulta evidente que enfrentamos una de las amenazas más serias en los últimos tiempos en lo que se refiere a la intervención militar de EUA en Centroamérica y México. No podemos dejar de lado que esta escalada en la militarización de nuestros territorios en la región mesoamericana ha traído en los últimos años más violencias directas, más despojos de territorios y mayor empobrecimiento de los pueblos.

Como ejemplos podemos mencionar, entre otros: 1) los múltiples casos en que agentes militares pasan a formar parte (y/o participan en activo) con los cárteles del crimen organizado (como caso emblemático el Cártel de Los Zetas); 2) la presencia de militares acaban sirviendo como protección de inversiones privadas en proyectos extractivos y de acaparamiento de tierras de los pobladores locales y sin su consentimiento; 3) se criminaliza la protesta social, se reprime a los movimientos sociales, y se ejecuta a sus integrantes extrajudicialmente; 4) se favorece el comercio oficial y el tráfico ilegal de armas desde EUA hacia los territorios en el sur; 5) se comenten diversas violaciones graves a los derechos humanos14, quedando además en total impunidad debido a la inmunidad militar con la que operan; 6) los territorios quedan sometidos a pueblos amurallados, tras la instalación de bases militares donde en sus perímetros se levantan muros al interior de los países en antiguos caminos comunitarios.

Como respuesta a esta tendencia hacia permitir una mayor presencia militar de EUA en Centroamérica y México que se prepara para los próximos años, los pueblos de la región y pueblos de otras latitudes solidarias con la causa a favor de la vida, la integridad y la dignidad humana resistimos, nos oponemos claramente y exigimos rotundamente un alto a la militarización de nuestras fronteras.

Exigimos a nuestros gobiernos de México y de Centroamérica primero que transparenten y den a conocer las negociaciones y diálogos sostenidos durante los últimos meses con sus contrapartes de EUA sobre la cuestión; segundo que se abstengan inmediatamente de cualquier colaboración que implique una mayor presencia de las agencias de defensa y de inteligencia de EUA en nuestros territorios, en respeto irrestricto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos; tercero, que se diseñe una estrategia de desmilitarización en los territorios.

Ante esto, ¡DECIMOS NO Y NUNCA MÁS A LA PRESENCIA MILITAR DE ESTADOS UNIDOS EN LOS TERRITORIOS DE CENTROAMÉRICA Y MÉXICO!

#NoMásMilitarización

#NoAlEjércitodeEUAenMéxico

#MovimientosSocialesTransfronterizos

FIRMAN:

Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes, A.C.

Mesa Transfronteriza Migraciones y Género