ESCUINTLA, Chis.,a 28 de octubre 2021. – Dayana, un transexual, que viaja junto con un grupo de la comunidad lesvico, gay y transexual en la caravana migrante, huyó de su natal Honduras, para evitar que pandilleros cumplieran su objetivo de quemarlo vivo, como sucedió en dos ocasiones.

El grupo integrado por 25 personas de la diversidad sexual, provenientes de Cuba, Nicaragua, Honduras, Venezuela y Guatemala coinciden que la discriminación, violencia y falta de oportunidades los obliga a emigrar de sus países para buscar una vida mejor en Estados Unidos para que se respete sus preferencias sexuales.

Dayana, de 21 años de edad, relata que a los 14 años de edad, pandilleros le rociaron gasolina y le prendieron fuego, ya que no tenía dinero para pagar la extorsión que le exigían por comercializar algunos productos de belleza en la calle.

«Gracias a Dios las quemaduras no fueron tan graves, logré curarme, pero ellos me seguían acosando», relata mientras camina bajo los fuertes rayos del sol. Abundó que los pandilleros también le dieron dos balazos en la pierna y un machetazo, solo por su preferencia sexual. Señala que otras de las agresiones que sufrió fue la violencia verbal y le cortaban su cabello.

«No es fácil dejar su país, su negocio y su familia, huir por qué te están buscando para matarte», señala mientras avanza llevando consigo una bandera de colores que los identifica como miembros de la comunidad transexual.

Dayana señala que la vida no ha sido fácil para ella, debido a que ibra una batalla contra el cáncer en la sangre o leucemia. «Me ha costado mucho salir adelante con mis enfermedades, cada 7 meses tengo que cambiar mi sangre y hacerme mis quimioterapias», explica.

La migrante señala que su objetivo es llegar a la frontera de Piedras Negras, Coahuila y cruzar a Estados Unidos. «Solo quiero estar en un país donde respeten nuestras preferencias sexual es, donde no nos maten ni discrimine, y es en Estados Unidos», asevera.

En este grupo de la diversidad sexual que se integraron a la caravana migrante, también viaja Ingrid, de 16 años de eda, quien también huyó de Olancho, Honduras por la violencia y agresiones que pandilleros ejercían en su contra.

«En Honduras me han golpeado por que soy gay, no respetan nuestros derechos humanos», explicó. El grupo de migrantes de la diversidad sexual coincidieron en que uno de los principales motivos que los obligó abandonar su país de origen es la discriminación, la exclusión y falta de oportunidades, pero sobre todo la violencia.

«Nosotras vamos buscando un país donde nos sintamos libres y que nos acepten por nuestra orientación sexual». La caravana migrante que partió de Tapachula el pasado sábado, continuó su recorrido hacia la cabecera municipal de Escuintla, tras descansar en Villacoltitlán.

Desde las 5:00 de la mañana, los más de 3 mil hombres, mujeres, niños y adultos empezaron a empacar en sus mochilas sus pocas pertenencias. Mientras los niños de un año en adelante fueron subidos a las carriolas y los bebés de brazos colgados en cangureras al pecho de sus padres.

Por más de cinco horas, el contingente proveniente de Honduras, Haití, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Guatemala y El Salvador caminó 18 kilómetros hasta llegar a la cabecer del poblado de Escuintla, donde descansaron para continuar su camino la mañana del viernes al municipio de Mapastepe.

Las mujeres y los menores adolescentes principalmente ya presentan lesiones en los pies debido a las largas caminatas. Otros han presentado golpes de calor, deshidratación y desmayos debido a las altas temperaturas de hasta 40 grados.