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SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis, a 25 de abril del 2026.- Don Cristóbal Mandujano Rosas,
tiene más de 50 años amasando barro en la alfarería del barrio de San Ramón, junto a su familia, llegan a la quinta generación dedicados a esta actividad artesanal.

Explica que antes en esta ciudad colonial, la alfarería era todo un oficio del que dependía el sustento familiar, pero con el paso del tiempo y la modernidad, se ha ido perdiendo la tradición.
Tan es así que de una decena de alfarerías, todas han ido desapareciendo, solamente él y sus hijos, continúan trabajando el barro en lo que fue el barrio alfarero de San Ramón.

En su taller hacen cazuelas , ollas, platos, molcajetes, tinajas, maceteros, razones, entre otros diseños que se usan en el hogar.
"Ahí están mis hijos trabajando, ya somos la quinta generación; tengo cuatro hijos, mi hija es la que decora y levanta los pedidos que vienen a hacer. Si algún día ya no estoy, no faltará, ellos que lo hagan".

El reconocido alfarero recuerda que desde niño ya jugaba con el barro ya que su padre Luis Mandujano Bautista, tenía una alfarería donde se hacían diversos objetos que vendía a las famosas revendedoras del mercado.
"Me fue gustado amasar el barro, porque es muy bonito y entretenido, yo desde niño agarrré barro, desde que íbamos a la escuela, cuando venía jugando aprendimos".

Explica que de ocho hermanos solo dos de ellos, se dedicaron a la alfarería, "cuando falleció mi papá pusimos la alfarería cada quien, yo y mi hermano y, ya mis hijos que ya no quisieron estudiar pues les dije si querían trabajar la alfarería me dijeron que sí y ya se quedaron trabajando, la otra mi hija, las dos tienen estudios pero les gustó más la alfarería".
CÓMO SE PREPARA El BARRO EN LA ALFARERÍA DE SAN RAMÓN
Don Cristóbal, comentó que para empezar la alfarería lleva mucho trabajo, solo se hace con gusto, pasión y dedicación.

"El barro me lo traen de Rancho Nuevo, o ahí lo vamos a traer, porque aquí en San Cristóbal, ya no hay, se cuida mucho la cuestión de los humedades, ahí es donde se da buen barro, pero ya no se utiliza el barro de aquí. Lo compramos por volteo, es un volteo que me traen y ya después como tiene su proceso nos lleva tiempo para hacerlo porque vuelve sucio, entonces tenemos que pasarlo en tanques con malla para quitarle todas las impurezas"
Detalló que una vez que el barro se lavó y ya quedó limpio, entonces se pasa al torno donde al girar con las manos se moldea el objeto que se está diseñando.

"Aquí usamos torno, antes los tornos eran de a pie a una rueda que se le daba vuelta con el pie, ahora le pusimos su motorcito, lo utilizamos solo para darle vuelta "
Una vez que ya se moldeo el tazón o el objeto que se esté haciendo, se pasa al horno de botella, hecho de ladrillo y de unos cuatro metros de altura, donde se coce el barro.

"Hay que tener mucho gusto amasar el barro porque no cualquiera agarra el barro, primero porque es bastante sucio y tener el gusto de estar haciendo las piezas o repetir o hacer otra y así.
Yo tengo 67 años de edad y me gustaría que los jóvenes le buscarán a la alfarería, porque es muy bonito, a mucha gente le gusta practicarlo, pero me gustaría que hubiera más gente, que se preserve la alfarería porque se está acabando.
La alfarería es un trabajo constante, no hay vacaciones ni nada, pero es muy bonito amasar el barro", finalizó.
