SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, Chis., a 12 de junio de 2019.-En forma subrepticia el gobierno de Chiapas y federal obligaron a los autoridades de Chenalhó y Aldama a firmar un acuerdo de Paz y Reconciliación que rompieron en menos de 24 horas, mismo que por su fragilidad nunca fue difundido en los medios de comunicación.

Todos los días, las comunidades de SanPedro Coltzinam, Tabak, Coco y Xuxchen sufre agresiones armadas, que se extendieron hasta las instalaciones de un grupo de policías estatales de la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana (SSyPC) que también son víctimas de los ataques.

Casas, escuelas y la única patrulla de esa corporación que se encuentra destacamentada dejan al descubierto las huellas de la incontenible ferocidad de los grupos armados.

En un acto criminal, los altos funcionarios de la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana dejaron desprotegidos a sus propios policías al restringirles la comunicación para que sus gritos de auxilio no lleguen a la capital del Estado.

Y para rematar la perversidad de sus órdenes, les prohibieron detener y desarmar a cualquier persona que porte armas, para “evitar contaminar el conflicto”.

Por temor a represalias, algunos de los policías, denunciaron: Sí, hay armas de alto poder, son mejores que las nuestras, son armas que se utilizan en países con guerra” asegura uno de ellos.

Otro más, dijo con tristeza: Cuando el ataque es intenso, nos replegamos y esperamos que se cansen.

En abril, sufrimos 11 días de constante agresión, hasta que se cansaron y se fueron.

Las agresiones vienen del lado de Santa Martha.

Los vemos y sabemos su posición pero no podemos intervenir”, indicaron.

En la mayoría de estas comunidades, los niños no juegan en las polvorientas calles.

Las detonaciones de las armas de fuego provocaron que los maestros huyeran y abandonaran sus aulas.

Como medida de seguridad, los tzotziles de Aldama otean las cañadas y reportan los movimientos.

Aquí en esta región nadie ingresa sin autorización.

Las hermosas montañas contrastan con la hiriente miseria.

A 25 años del levantamiento zapatista, no se puede descartar una nueva insurrección.