ERA inaugura el Sendero Extraordinario “Pañuelo Rojo” en el Cañón del Sumidero
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 22 de julio 2026.-El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) sacudió el escenario político nacional al anunciar un viaje masivo a la Ciudad de México durante todo el mes de diciembre. Dirigentes y bases de apoyo de las comunidades autónomas chiapanecas se movilizarán hacia la capital del país con un propósito central: encontrarse cara a cara con los colectivos de madres y familiares buscadores, quienes han convertido el dolor en lucha incansable contra la desaparición forzada.

En un comunicado cargado de emotividad, el subcomandante Moisés señaló: "Sentimos que tenemos que expresar personalmente nuestra admiración, nuestro cariño y nuestro respeto a los colectivos de buscadoras y buscadores". La travesía zapatista no se limita a un gesto simbólico; buscará compartir el sufrimiento común, fortalecer la exigencia de verdad y justicia, y tejer redes organizativas con otras resistencias que enfrentan la violencia estructural y paramilitar.
Pero el anuncio fue más lejos. Moisés reveló que los próximos Encuentros de Resistencias, Rebeldías y Artes —espacio fundamental de convergencia crítica—, así como la conmemoración del 33 aniversario del levantamiento armado del 1 de enero de 1994, se realizarán en la Ciudad de México en 2027. La decisión traslada el corazón de la rebelión al centro neurálgico del poder, desafiando lógicas geográficas y simbólicas.

Paralelamente, en San Cristóbal de Las Casas, el semillero "Guerra contra la Humanidad" inauguró sus trabajos con debates urgentes: militarización creciente, megaproyectos depredadores, desapariciones sistemáticas y la pluralidad de resistencias que emergen desde pueblos originarios, mujeres, afrodescendientes, personas trans, ecologistas y colectivas feministas. Cada voz encontró eco en la palabra zapatista.
Este diciembre, la CDMX se convertirá en un territorio de encuentro, denuncia y esperanza para quienes se oponen a la guerra, el despojo y la desaparición. La capital espera la llegada de los pasamontañas, que una vez más desdibujan fronteras entre lo local y lo global, entre el dolor y la rebeldía.
