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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 9 de Octubre 2026.-Antonio Velasco Torres aprendió panadería en 1989 y desde 2012 tiene su propio negocio; esta temporada elabora pan de muerto con queso, anís y naranja y, espera repunte de ventas hasta febrero con la Rosca de Reyes

Antonio es un panadero con más de tres décadas de experiencia. Inició en este oficio en 1989, cuando aprendió el arte de la panificación en panaderías que hoy ya no existen, como La Especial, El Molino, El Globo, La Super Pan, La Mamá Sarita, La Adriana y Belén. “Había muchas panaderías antes, antes que llegaran las tiendas de autoservicio”, recuerda.
A lo largo de los años, ha sido testigo de una transformación profunda en su gremio. “Ha cambiado mucho, tanto las recetas como la materia prima”, señala. Mientras que antes todo se hacía “a pulmón, a mano, amasado, y hornear con leña, de horno de barro”, hoy existen hornos industriales, máquinas programadas y herramientas más modernas que facilitan el trabajo. Sin embargo, advierte que esto no significa que el producto sea de menor calidad: “Ahí ya depende el panadero, ya depende el toque que le da uno como panadero”.
Tras años de trabajar para autoservicios, en 2012 decidió independizarse. “Ya dije yo, si es justo, ya les trabajé todos los autoservicios, ya es justo también”, relata. La motivación también vino de sus alumnos, quienes ya tenían sus propias panaderías y le preguntaban cuándo arrancaría la suya. “Eso también me motiva. Y aquí estamos”, afirma.

Actualmente, Velasco Torres trabaja junto a su familia: su hijo, su esposa y una persona más en la producción. “En la producción, nada más nosotros los cuatro”, detalla. Su punto de venta se ubica en Soriana Poliforo, sobre la Avenida Central, así como en la Novena Sur, 15 de Oriente, y en el mercado Díaz Ordaz, antes Juan Sabina.
Sobre la temporada de pan de muerto, explica que el proceso requiere cuidado: “Hay que amasarlo bien, dejarlo mínimo de media hora hasta una hora de reposo, que agarre volumen”. Si no se respeta ese tiempo, el pan queda pesado y no esponjoso. Él maneja tres sabores tradicionales: queso, anís y naranja. “Lo que se desplaza más es la de naranja y queso, y la de anís”, comenta, aunque reconoce que la juventud ya no conoce el anís, por lo que él lo impulsa para que las nuevas generaciones lo descubran.
La venta, dice, comienza a repuntar en octubre y se extiende hasta febrero, cerrando con la Rosca de Reyes. “Siempre se vende más en noviembre, diciembre, enero”, apunta, aunque menciona que después de la pandemia las ventas han bajado y el cambio climático también afecta, pues la falta de frío reduce el consumo de café y pan.
A sus 35 años de oficio, Velasco Torres no oculta su pasión: “Sí, yo siempre he dicho, no sé hacer otra cosa. No soy albañil, no soy carpintero. A este me encanta, lo que es la cocina, todo lo que es la cocina, desde repostería, la panadería y cocina”.





