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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 9 de octubre de 2025.- A cuatro años de haber asumido el gobierno del primer proyecto de alternancia en San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de la entidad, asegura que vivimos un momento de despegue económico y político sin precedentes. Lo dice con tono reflexivo porque, más allá de las cifras, afirma que el verdadero cambio ha sido romper con la inercia de 30 años de rezago, centralismo y quietud institucional.
“San Luis estuvo estático tres décadas. Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes crecieron el doble mientras nosotros nos quedamos parados”, advierte el gobernador, quien se define al frente de un equipo “inquieto, sin límites y en movimiento constante”.

La conversación con Quadratín ocurre en un contexto en el que los indicadores económicos y de seguridad colocan a San Luis Potosí entre las entidades de mayor dinamismo en el país, y a Gallardo como uno de los liderazgos más visibles del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación.
El giro de la brújula: del centralismo al desarrollo equilibrado
El gobernador sostiene que su sello ha sido devolver al estado su papel estratégico como puente logístico y comercial de México, con una inversión extranjera récord de 8 mil 500 millones de dólares en tres años, el equivalente a lo que se acumuló en tres décadas anteriores.

“Pasamos de ser un punto inmóvil a convertirnos en la quinta entidad con mayor impulso económico extranjero y el segundo exportador nacional de autopartes”, destaca.
Pero la apuesta, insiste, no se limita a la capital. “Durante 30 años se concentró todo el desarrollo aquí, pero tampoco se hacía tanto”, dice. El discurso de Gallardo se apoya en una descentralización territorial que busca reconstruir la infraestructura olvidada del Altiplano, la Zona Media y la Huasteca Potosina, con proyectos que no sólo conectan municipios, sino que integran a comunidades rurales e indígenas en cadenas productivas.

En el Altiplano, donde no se edificaba una escuela completa desde hace tres décadas, su administración ha levantado 80 nuevos planteles y 400 en todo el estado. A la par, impulsa la autopista San Luis–Matehuala, una obra de 22 mil 500 millones de pesos con inversión privada, que conectará con Nuevo León y acortará tiempos hasta la frontera.

En el otro extremo del mapa, la Riviera Huasteca se proyecta como un corredor turístico y cultural de 80 kilómetros que conectará Tamazunchale, Matlapa, Aquismón, Xilitla y Ciudad Valles, con paradores, baños públicos y áreas comerciales administradas por los pueblos originarios. “Cada comunidad tiene su identidad, su comida, sus artesanías. La Riviera Huasteca será el detonante turístico más grande en la historia de la región”, afirma.

El proyecto incluye también la expansión de la Red Metro, un sistema de transporte eléctrico y gratuito que movilizó 13 millones de pasajeros en su primer año y que pronto enlazará comunidades huastecas. “No sólo es transporte, es integración social: la gente de Tamazunchale podrá llegar gratis al hospital de Valles y regresar a su casa en la misma red”, resume.
SLP es una isla segura
Gallardo defiende con énfasis la estrategia de seguridad que, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional, colocó a San Luis Potosí entre los seis estados más seguros del país.
“No lo digo yo, lo dice el Secretariado Nacional. En 2020 estábamos en el lugar 27; hoy estamos en el sexto, a punto de pasar al quinto”, subraya.

Recuerda que antes se registraban ocho o nueve homicidios diarios, y que en agosto de este año se contabilizaron nueve en todo el mes, “una cifra que no se veía en 20 años”.
El cambio, dice, se construyó desde la estructura. De 800 policías en 2021 se pasó a 3 mil 500 elementos operativos, respaldados por la Guardia Civil Estatal, que cuenta con armamento de alto calibre, vehículos blindados y aeronaves. “Cada oficial recibe un bono adicional del Estado. Hoy somos una de las tres policías mejor pagadas del país, y el próximo año seremos la número uno”, adelanta.
Para el gobernador, la percepción de inseguridad es un desafío comunicativo. “A veces las personas se sienten inseguras no porque aquí pase algo, sino porque ven lo que ocurre en Michoacán o Sinaloa. Es difícil cambiar esa percepción cuando todos los días abrimos redes y vemos incendios o bloqueos de otros estados.”

El rostro político del segundo piso
La entrevista ocurre pocos días después del primer informe presidencial de Claudia Sheinbaum, al que Gallardo asistió en primera fila. “Cada quien imprime su estilo”, dice sobre la presidenta. “A Andrés Manuel le tocó limpiar la casa; a Claudia le toca aprovechar las oportunidades para seguir creciendo. Hay que reconocer que ambos gobiernos tienen una visión de país.”
El gobernador se asume como parte de una generación política que busca consolidar la transformación con sello propio.
“Cuando hablen del gobierno de Ricardo Gallardo, quiero que hablen de la transformación de infraestructura en las cuatro zonas del estado. No somos un gobierno centralizado; somos un gobierno que construye y deja legado.”
«La competencia es conmigo mismo”
Más allá de los números, Gallardo se define como un político que mide su gestión por semana.
“Me audito solo. Cada semana reviso cuántas horas trabajé. Si la siguiente semana no supero esa meta, me lo reclamo. Mi competencia no es con nadie más: es conmigo mismo.”

El gobernador habla del poder sin grandilocuencias, pero con la certeza de saberse en un punto de inflexión. “Yo creo que estamos ante el inicio de un nuevo San Luis Potosí. Es el despegue. Porque a este paso, a San Luis nadie lo va a parar.”
Mira a su alrededor, donde los desarrollos verticales se levantan uno tras otro, y sentencia: “Todos los días se está pegando un ladrillo en San Luis Potosí. Cuando antes era difícil pegar uno solo.”
“Vamos bien —dice—, y nos irá mejor a todos.”




