Grecia Quiroz: en esta lucha solo hay 3 caminos, muerte, cárcel y éxito
¡Contrata a un artista!
Por Ivette Estrada.
En el mundo corporativo las vacantes para un artista no existen. Sin embargo, ahora se
revierte la tendencia y paulatinamente veremos más escritores, músicos, pintores y
escultores ingresar a las oficinas corporativas.
¿Por qué son ahora estratégicos? En los ambientes con alta volatilidad, incertidumbre,
complejidad y ambigüedad, la reinvención de la gestión se vuelve prioritaria. Entonces las
competencias “blandas”, tradicionalmente desdeñadas, representan cambios
trascendentales porque un artista no piensa “fuera de la caja”: piensa sin ella.
Mientras los perfiles técnicos optimizan, los artistas desplazan el marco, cuestionan la
premisa e imaginan futuros posibles. Entonces la innovación resulta crítica.
¿Que aporta un artista a la empresa?
Pensamiento divergente: no buscan la respuesta correcta, sino nuevas preguntas.
Capacidad simbólica: convierten datos en significado, procesos en narrativas, productos
en experiencias.
Sensibilidad social: detectan tensiones, deseos y emociones colectivas antes que los
analistas.
Tolerancia al riesgo: están habituados a la incertidumbre creativa, algo que las empresas
suelen temer.
Hasta ahora, las empresas suelen tratar la creatividad como un “extra”, cuando en
realidad es un método de pensamiento que resuelve problemas complejos, genera
innovación disruptiva, mejora la comunicación interna y fortalece la cultura organizacional.
Un músico entiende patrones, armonías, ritmos: gestión de procesos.
Un escritor domina la estructura narrativa: comunicación estratégica.
Un artista visual piensa en composición y percepción: diseño de experiencia.
Algo más: ¿por qué debemos contratar a un artista? Porque introduce humanidad en
sistemas que tienden a deshumanizar. Y en un mundo dominado por métricas, KPIs y
automatización, los artistas recuerdan algo esencial: las empresas existen para servir a
personas, no a hojas de cálculo.
Entonces, deben contratarse artistas en organizaciones que buscan humaniza decisiones,
ampliar la empatía, mejorar la ética y refinar la sensibilidad cultural.
¿Existen empresas que incluyentes artistas en sus vacantes? Sí. Aquí algunos ejemplos
emblemáticos:
Google. Contrata artistas, filósofos, músicos y escritores para diseñar experiencias,
resolver problemas complejos, crear narrativas de producto y fortalecer la cultura interna.
IDEO. La consultora de innovación más influyente del mundo tiene escultores, poetas,
cineastas y diseñadores en sus equipos multidisciplinarios.
Airbnb. Su fundador es diseñador; la empresa emplea artistas para conceptualizar
experiencias, crear storytelling y mejorar la interacción humano-espacio.
Pixar. Su departamento de investigación incluye matemáticos, pintores, dramaturgos y
músicos trabajando juntos.
En Japón, muchas compañías incorporan maestros artesanos (shokunin) para preservar
la filosofía del detalle, paciencia y excelencia. De manera simultánea, empresas de lujo
como Hermès, Loewe, Chanel y otras casas trabajan con artesanos y artistas como parte
de su estructura, no como proveedores externos.
Estamos en una era donde la automatización reemplaza tareas técnicas, la inteligencia
artificial acelera procesos, la competencia global exige diferenciación emocional. Y lo
único que no se puede automatizar es la sensibilidad, imaginación, intuición y capacidad
de crear sentido. Y todo esto es territorio del artista.




