Las Batallas
Spider-Man aterriza en Aztlán
Después de Londres y Nueva York, el Spidey World Tour eligió a la Ciudad de México como una de sus paradas internacionales y encontró en Aztlán Feria de Chapultepec el escenario para el Fan Event de Spider-Man: Un Nuevo Día. Hasta la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec llegaron Tom Holland, Zendaya y el director Destin Daniel Cretton, a pocos días del estreno de la película en los cines mexicanos, previsto para el próximo 30 de julio.
Cerca de 1,200 personas consiguieron accesos mediante dinámicas organizadas por Cinemex, Cinépolis, Sony Pictures y distintas plataformas, mientras alrededor de 3,000 seguidores permanecieron en el exterior del parque para observar las actividades a través de pantallas instaladas para la ocasión. La respuesta llevó al talento a salir posteriormente para saludar y agradecer a distancia a quienes continuaron congregados afuera.
Desde horas antes, playeras, máscaras, figuras de colección, carteles y disfraces de Spider-Man comenzaron a llenar el recinto, hasta que la aparición de Holland, Zendaya y Cretton elevó los ánimos en la alfombra azul. Los protagonistas aprovecharon el encuentro para convivir con sus seguidores, firmar autógrafos, tomarse fotografías y agradecer el recibimiento, mientras los celulares en alto y los aplausos acompañaron buena parte de su recorrido.
Pero uno de los protagonistas de la noche fue también Aztlán 360, la rueda de la fortuna de 85 metros de altura que se convirtió en escenario de la alfombra azul y en uno de los principales recursos visuales del evento. Durante la noche, la estructura fue iluminada con la imagen y el símbolo de Spider-Man hasta transformarse visualmente en una enorme telaraña visible desde distintos puntos del parque y de la Ciudad de México.
La elección de Aztlán Feria de Chapultepec para recibir la escala mexicana del Spidey World Tour deja además una señal sobre las posibilidades del recinto para albergar eventos internacionales relacionados con el cine y el entretenimiento. Su ubicación dentro de uno de los espacios más reconocidos de la capital, la versatilidad de sus instalaciones y atracciones como Aztlán 360 permitieron salir del formato convencional de una alfombra para incorporar juegos, gastronomía, cultura y entretenimiento a la experiencia.
Así, con alrededor de 1,200 asistentes dentro y cerca de 3,000 seguidores en el exterior, la Ciudad de México se colocó junto a Londres y Nueva York en la ruta internacional de Spider-Man: Un Nuevo Día. Y para Aztlán, la visita de una producción de este tamaño también significó la oportunidad de presumir músculo como sede para encuentros globales. Nada mal para un parque que, esta vez, terminó atrapado en la telaraña de Spider-Man.
*** Martínez Araiza: muchos viajes, pocas cuentas
Alejandro Martínez Araiza volvió a Washington. El secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio, el SNAC, anda muy ocupado tratando de convertirse en interlocutor de los grandes temas laborales de Norteamérica.
Ahora llevó hasta Estados Unidos una batería de propuestas para la revisión del T-MEC: Inteligencia artificial, salarios regionales, derechos digitales y transparencia algorítmica.
Pero una cosa es aparentar influencia y otra muy distinta es sentarse en la mesa donde se toman las decisiones, porque Martínez Araiza no es negociador oficial del T-MEC y el SNAC tampoco forma parte del equipo que representa al gobierno mexicano en la revisión del acuerdo.
Porque mientras Martínez Araiza acumula kilómetros en vuelos, reuniones y fotografías en Estados Unidos, los trabajadores que financian al sindicato siguen teniendo derecho a conocer algo mucho más elemental: ¿Cuánto cuestan esos viajes?, ¿Quién paga los vuelos y cubre hoteles, viáticos, transportación, asesores y relaciones públicas?, ¿Con qué presupuesto?, ¿Quién los autorizó? Y ¿qué resultados concretos han obtenido los trabajadores?
Hay una paradoja todavía más interesante. Martínez Araiza fue a Estados Unidos a exigir que el T-MEC incorpore mecanismos de transparencia algorítmica para supuestamente proteger a los trabajadores frente al avance de la inteligencia artificial. La propuesta puede sonar atractiva, el problema es la congruencia.
Si Martínez Araiza exige transparencia sobre los algoritmos de las empresas de México, Estados Unidos y Canadá, ¿está dispuesto a aplicar exactamente el mismo estándar dentro de su sindicato?, ¿Quién desarrolló La Rebel?, la plataforma digital a través de la cual le vende servicios a los trabajadores.
¿Cuánto costó?, ¿Quién administra la plataforma?, ¿Qué información recopila de los trabajadores?, ¿Dónde se almacenan esos datos?, ¿Qué empresas tienen acceso?, ¿Qué mecanismos independientes existen para auditar su funcionamiento?
El SNAC asegura representar actualmente a alrededor de 25 mil trabajadores o familias, según distintas comunicaciones públicas del propio sindicato, con presencia en cientos de centros de trabajo.
Una organización de ese tamaño mueve recursos importantes. Las cuotas sindicales no son menores. Y si el número de afiliados ha crecido, también deberían haber aumentado los ingresos.
Por eso sería saludable conocer con precisión cuánto recauda actualmente el SNAC por concepto de cuotas, cómo se distribuyen esos recursos y cuánto se destina a viajes, tecnología, comunicación, asesores y representación internacional.
Sobre todo porque Martínez Araiza ha convertido Estados Unidos en una escala recurrente de su agenda política y sindical. Mientras tanto, dentro del sindicato existen antecedentes que merecen mucha mayor atención.
La elección sindical de abril de 2025 se realizó con una sola planilla y registró cuestionamientos sobre la participación de los trabajadores. El proceso fue impugnado.
También han existido exigencias para transparentar la administración sindical y rendir cuentas sobre el manejo de los recursos.
Porque antes de exigir transparencia algorítmica a las empresas de tres países, podría empezar por transparentar cuánto dinero entra al SNAC, cómo se gasta y cuánto cuesta su cada vez más intensa diplomacia sindical.
*** El costo del clientelismo
Ecatepec es uno de los municipios del Estado de México castigados por administraciones que han hecho del desarrollo un botín personal, como ocurrió con Fernando Vilchis, quien hoy enfrenta diversas denuncias por malos manejos. Hoy, bajo la gestión de Azucena Cisneros, el municipio padece otra realidad: la del clientelismo electoral.
Esta administración ha obstaculizado la instalación de todo tipo de empresas que generan empleos formales, pagan impuestos locales y federales, y mejoran el entorno urbano. Un ejemplo son las tiendas de autoservicio, que no solo ofrecen productos de calidad, sino que brindan servicios clave como banca y pago de servicios.
Así, al privilegiar a la economía informal, se busca mantener una cuota de apoyo para garantizar votos en los procesos electorales. Sin duda, Cisneros apunta a su reelección, pero a costa del desarrollo de su municipio.
*** Más que sembrar
TOME NOTA *** El futuro del campo no puede depender únicamente de producir más, sino de hacerlo con mejores herramientas. Esa fue una de las ideas que Ulises Mejía Haro planteó durante su recorrido por comunidades de Guadalupe, donde insistió en fortalecer la organización territorial y ampliar las oportunidades para las familias productoras.
Su propuesta acompaña la estrategia de soberanía y autosuficiencia alimentaria impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero añade un componente local: tecnificación del riego, innovación tecnológica, acceso al crédito, agroindustrialización y apertura de nuevos mercados.
En ese contexto cobran relevancia programas como Producción para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar y Cosechando Soberanía, que buscan mejorar la productividad y reducir costos para pequeños y medianos productores. El reto para Zacatecas consiste en aprovechar esas herramientas para dar el siguiente paso y convertir su fortaleza agrícola en una plataforma de desarrollo económico con mayor valor agregado.




