Las Batallas
* Suspende cotización de Value en BMV Tecnología para cada litro
La disponibilidad de agua comienza a consolidarse como uno de los principales riesgos para la operación de las empresas en México. De acuerdo con el estudio Riesgos en México y Centroamérica 2024 de KPMG, 60% de las compañías identifica la escasez y calidad del agua como su principal preocupación en materia ASG, por encima incluso de temas relacionados con energía o cadenas de suministro.
El dato confirma que la gestión hídrica dejó de ser un asunto reputacional para convertirse en un factor directamente vinculado con competitividad, inversión y continuidad operativa.
La discusión ocupó un lugar relevante la semana pasada durante el ESG Forum México 2026, realizado en la Ciudad de México, donde especialistas, empresas y autoridades analizaron los desafíos que enfrentará el país hacia 2030 en materia de sostenibilidad y disponibilidad del recurso.
Durante el panel “Agua 2030: Riesgo, disponibilidad y competitividad para México”, Héctor Prado, director de Marketing de Rotoplas, sostuvo que la sustentabilidad ya no puede verse únicamente desde una óptica ambiental.
La afirmación coincide con análisis recientes de BBVA, institución que identifica al agua como un factor crítico de competitividad e inversión debido a que su escasez puede provocar interrupciones operativas, elevar costos y limitar el crecimiento de diversos sectores productivos.
Los riesgos ya son visibles. Datos retomados por INEGI muestran que hasta 65% de las empresas en el Valle de México ha resentido afectaciones vinculadas a la escasez de agua, mientras que 50% considera la disponibilidad y calidad del recurso como una de sus principales preocupaciones para garantizar operaciones.
Frente a este escenario, la conversación comienza a desplazarse hacia la adopción de nuevas tecnologías. Prado recordó que más del 80% de la lluvia que cae en México no se aprovecha, una realidad que abre oportunidades para fortalecer esquemas de captación pluvial, almacenamiento y reutilización.
En esa lógica destacó el caso de la planta de Rotoplas en Ixtapaluca, donde alrededor de 80% del agua utilizada en la operación proviene de captación de lluvia.
La transformación también alcanza a hogares y edificios. Problemas relacionados con baja presión, fugas o desperdicio impulsan la incorporación de sensores, monitoreo remoto y sistemas inteligentes capaces de detectar anomalías y optimizar consumos. Se trata de herramientas que buscan mejorar la eficiencia operativa y reducir la presión sobre las redes convencionales de suministro.
Otro ejemplo aparece en el programa Escuelas con Agua, desarrollado por Rotoplas junto con Fundación Coca-Cola México e Isla Urbana. La iniciativa suma ya mil sistemas de captación pluvial instalados en escuelas del país con monitoreo remoto para supervisar su desempeño.
Más allá de la tecnología específica, la discusión apunta a una conclusión cada vez más compartida por empresas y especialistas: la gestión eficiente del agua se ha convertido en un componente estratégico para la competitividad económica de México.
*** Justificada suspensión
Más que justificada la suspensión de cotización de Value Grupo Financiero en la Bolsa Mexicana de Valores. Y es que la falta de presentación de su Reporte Anual 2025 no puede reducirse a un simple retraso administrativo cuando se trata de una institución financiera que administra miles de millones de pesos y que, por definición, está obligada a cumplir con los más altos estándares de transparencia.
La decisión de la BMV de detener la negociación de las acciones de esta firma envía un mensaje claro al mercado de que la información financiera oportuna no es opcional. En momentos en que la confianza de los inversionistas se construye sobre la certidumbre y la revelación plena de datos, cualquier incumplimiento adquiere una relevancia mayor.
Más aún cuando detrás del retraso comienzan a surgir versiones sobre revisiones contables y observaciones relacionadas con la valuación de activos. Lo que ahora deberá explicar la institución financiera es por qué llegó a este punto y cuánto tiempo tardará en regularizar su situación.
*** ¿Y el impuesto verde?
TOME NOTA *** A ver si alguien le explica al secretario de Medio Ambiente de Nuevo León que una cosa es no manejar la caja y otra muy distinta es no saber qué pasa con el dinero. Porque si bien Raúl Lozano Caballero tiene razón al decir que la recaudación y el ejercicio del llamado impuesto verde corresponden a la Tesorería estatal.
También resulta difícil creer que la dependencia encargada de velar por el medio ambiente no tenga claridad sobre el destino final de unos recursos que, precisamente, fueron creados con el argumento de compensar daños ecológicos y financiar acciones en favor del entorno.
Lo cierto es que el impuesto impulsado por el gobernador Samuel García se vendió como una herramienta para mejorar la calidad ambiental de Nuevo León, no como una simple fuente adicional de ingresos. Y si ya se habla de miles de millones de pesos recaudados, lo menos que cabría esperar es que exista una trazabilidad clara sobre los proyectos, programas y obras financiados con esos recursos.